Un grupo de fanáticos protagonizó actos de vandalismo durante la final del torneo de baloncesto de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, disputada el pasado lunes entre Puerto Rico y República Dominicana en la Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto. Rompieron puertas, dañaron baños y destruyeron parte de una rampa, lo que ha generado críticas y preocupación entre las autoridades deportivas y los organizadores del evento.
El incidente ocurrió en medio de lo que debía ser una gran fiesta deportiva entre dos selecciones rivales. Desde el inicio del evento, se había solicitado al ministro de Deportes, Kelvin Cruz, y al presidente del Comité Organizador, José Monegro, que las puertas de los escenarios estuvieran abiertas al público de forma gratuita, una lucha que finalmente dio frutos. Sin embargo, la apertura trajo consigo el comportamiento de algunos desaprensivos.
Llamado a la responsabilidad y preservación de la obra
Las críticas no se dirigen a los organizadores, a los fanáticos que pagaron sus boletos, ni a la federación o la seguridad, sino directamente a los responsables de estos actos. Se destaca que el Gobierno construyó la nueva Arena con mucho esfuerzo y que, en cuestión de días, ya se busca destruirla. La reflexión es clara: si no se cuida, no se merece.
Se hace un contraste con los eventos de las Reinas del Caribe, que siempre se celebran a casa llena sin incidentes, cuestionando por qué no ocurre lo mismo con el baloncesto. La preocupación es que estos hechos puedan afectar la visión del Banco de Reservas y poner en riesgo que el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto siga siendo sede del Torneo Superior de Abadina.
Urgencia de un protocolo de seguridad efectivo
Se enfatiza que la imagen del Banco de Reservas está por encima de cualquier evento, por lo que Abadina y toda entidad que use la Arena deben implementar un protocolo efectivo para evitar que se repitan estos lamentables hechos. El baloncesto dominicano, considerado la verdadera selección del pueblo, no merece que dos o tres personas empañen su buena imagen ni todo el trabajo de la Fedombal.
Finalmente, se hace un llamado al voluntariado que dirige el empresario Fernando Hasbún para que diseñe y ejecute un plan de preservación y seguridad que garantice el buen estado de una obra que tanto le costó al pueblo y que durante años se reclamó. Se concluye que es tiempo de actuar para evitar que se deteriore de la noche a la mañana.
