Más de 7.7 millones de visitantes llegan al país hasta julio
Por Capital RD | Inteligencia estratégica
Hay cifras que se celebran y cifras que se analizan. Las que el ministro de Turismo, David Collado, presentó este martes en el hotel El Embajador pertenecen a las dos categorías. República Dominicana acumuló 7,700,118 visitantes en los primeros siete meses de 2026, la mayor cifra alcanzada en ese período en toda la historia del turismo dominicano. Pero para el lector de Capital RD, el número que verdaderamente importa no está en las llegadas: está en el tipo de cambio.
El récord y su contexto
Los datos duros primero. En el acumulado enero-julio, el país recibió 5,885,259 turistas por vía aérea y 1,814,859 cruceristas, para un total de 7,700,118 visitantes, un crecimiento de 7 % respecto a 2025, 10.4 % frente a 2024 y 69.6 % en comparación con 2019.
Solo en julio llegaron 1,083,448 visitantes, de los cuales 921,718 fueron turistas vía aérea, un 6.7 % más que en julio de 2025 y un 55.9 % por encima de julio de 2019, es decir, unos 330 mil turistas más que en el año prepandemia. La proyección oficial es superar los 12 millones de visitantes al cierre de 2026.
El dato con dimensión estructural es otro: julio dejó de ser temporada baja. Como señaló Collado, un mes que tradicionalmente era valle se ha convertido en los últimos años en el segundo mejor del calendario, compitiendo con diciembre. Eso no es un pico coyuntural; es la desestacionalización del modelo, precisamente la transformación que vuelve predecible el flujo de caja de toda la cadena turística.
El verdadero titular: 62.9 a 58.60
Aquí está el punto que separa el análisis de Capital RD de un boletín de llegadas. Durante la presentación, la viceministra técnica Jacqueline Mora expuso la conexión que rara vez se explicita: el turismo es la razón por la que el peso dominicano se mantiene estable mientras buena parte del mundo enfrenta presión cambiaria.
El dato es contundente. El tipo de cambio pasó de 62.9 pesos por dólar en enero a 58.60 en la actualidad, una apreciación del peso que ocurre justo cuando el dólar se fortalece en gran parte del mundo. La explicación es de fundamento: cuando un país genera divisas propias, como las genera el turismo, no puede evaluarse igual que economías que dependen de importar todo lo que consumen o de un solo producto de exportación.
La mecánica es directa y el propio Ministerio la cuantificó: el turismo genera alrededor de US$1,400 millones por mes en divisas. Cada uno de esos dólares es, en palabras de la presentación, un dólar que el país no tiene que pedir prestado al resto del mundo. Ese flujo constante de divisas es lo que le permite al Banco Central sostener la estabilidad cambiaria sin agotar reservas, y lo que evita que la inflación importada llegue con fuerza al bolsillo del ciudadano.
En otras palabras: el turista que llega a Punta Cana no solo llena una habitación de hotel. Sostiene el poder adquisitivo del peso en el supermercado de cualquier dominicano.
La diversificación que blinda el modelo
Un elemento técnico de la presentación merece atención del inversionista, porque explica la resiliencia. El crecimiento de julio no dependió de un solo mercado. Estados Unidos sigue siendo el emisor dominante con 48 % de las llegadas, pero prácticamente plano en crecimiento. El dinamismo vino de otra parte: Colombia creció 41 %, España 28 %, Argentina 14 % y Canadá 12 %.
Esa es la evidencia de una estrategia deliberada de diversificación de mercados emisores. Como explicó Collado, cuando en 2025 se debilitó primero el mercado europeo y luego el norteamericano, el Ministerio reforzó Canadá y Suramérica para compensar. El resultado es un portafolio de demanda equilibrado, con todos los mercados en terreno positivo. Para el inversionista hotelero, esa diversificación es reducción de riesgo puro: un destino que no depende de una sola economía emisora resiste mejor cualquier choque regional.
Los rostros detrás de la cifra
Collado insistió en un punto que conviene registrar: los números tienen rostro humano. El sector genera unos 183,000 empleos directos y sostiene a cerca de 605,000 personas dependientes del turismo. El aporte fiscal ronda los RD$8,729 millones en impuestos, con RD$11,590 millones en compras a suplidores locales.
Y ese encadenamiento local es más profundo de lo que sugiere la postal de playa. Según expuso Jacqueline Mora, el 92 % del área cosechada que abastece la mesa hotelera está fuera de la región Este: el aguacate, el tomate y la lechosa que consumen los hoteles de Punta Cana vienen de Constanza, Jarabacoa y otras zonas agrícolas del país. El turismo, por esa vía, irriga la economía rural muy lejos de la costa.
La otra cara
La honestidad analítica que distingue a Capital RD obliga a señalar los matices. El propio Ministerio presentó con transparencia el dato menos favorable: el turismo de cruceros cayó 14 % en julio. Es cierto que el contexto lo atenúa, ya que el Caribe en su conjunto sufrió caídas del 30 al 36 % y RD quedó muy por encima de sus niveles prepandemia, pero la señal indica que el segmento de cruceros es más vulnerable a la coyuntura regional que el turismo aéreo.
Segundo, la dependencia estructural es una espada de doble filo. Que el tipo de cambio, la inflación y el empleo dependan tan fuertemente de un solo sector es una fortaleza mientras el sector crece, y una exposición si algún día se contrae. La estabilidad cambiaria construida sobre divisas turísticas es sólida, pero no es inmune a un choque global que afecte los viajes. La diversificación de mercados mitiga ese riesgo, pero no lo elimina.
Lectura Capital RD
Para el tomador de decisión, la conclusión trasciende el turismo. Los 7.7 millones de visitantes son la noticia; la apreciación del peso de 62.9 a 58.60 es la consecuencia que impacta a toda la economía. Un país que genera US$1,400 millones mensuales en divisas turísticas tiene un colchón cambiario que se traduce en menor inflación importada, costo de financiamiento más estable y una moneda que resiste cuando otras ceden.
La señal a monitorear en los próximos meses es si esta desestacionalización se consolida, es decir, si julio y otros meses de antaño flojos sostienen cifras altas, y si la diversificación de mercados emisores se mantiene. Si ambas tendencias persisten, el turismo dominicano habrá pasado de ser un motor de crecimiento a ser, además, un ancla de estabilidad macroeconómica.
El resto del mundo mira las llegadas de turistas como una estadística de ocio. En República Dominicana, esa estadística es política monetaria, política de empleo y política de precios, todo a la vez. Julio de 2026 lo dejó, una vez más, en evidencia.
Fuentes: Ministerio de Turismo (MITUR), conferencia de prensa del 4 de agosto de 2026; Asonahores; Banco Central de la República Dominicana.
