La propuesta internacional 'Sala de Despecho', que nació en Guadalajara, ya tiene una sede en la República Dominicana, específicamente en Santo Domingo. El lugar busca ofrecer una experiencia donde el despecho, la nostalgia y la música latina se fusionan con gastronomía, mixología y shows en vivo.
El concepto está diseñado para que el público pueda cantar, brindar, bailar y compartir, sin necesidad de estar pasando por una ruptura amorosa. La premisa es clara: no hace falta estar despechado para disfrutar del ambiente.
Una apuesta por la celebración local
Luis Emilio Pérez, gerente General de Sala de Despecho Dominicana, comentó que República Dominicana es un mercado con una cultura de celebración muy especial. "Queremos que este espacio se convierta en un punto de encuentro donde las personas puedan cantar, bailar, brindar y transformar cualquier momento en un recuerdo memorable", expresó.
Dayra Acosta, Head Comercial & Trademarketing de Pernod Ricard, añadió que la llegada de Sala de Despecho suma a Santo Domingo una propuesta internacional que conecta con la forma en que los dominicanos celebran. "Desde Pernod Ricard acompañamos esta apertura con marcas icónicas de nuestro portafolio, integradas de manera natural a la experiencia del establecimiento, para elevar los momentos de brindis, encuentro y celebración", señaló.
El espacio está ubicado en Novocentro, primer piso, y adapta el formato internacional al estilo de celebración del país, incorporando elementos locales en su música, ambiente, gastronomía y entretenimiento.
Mixología y programación variada
La oferta de mixología incluye marcas del portafolio de Pernod Ricard, con énfasis en Beefeater y Absolut, e innovaciones como Absolut Tabasco y Chivas Regal Crystal Gold. La programación está pensada para cumpleaños, despedidas, reuniones, celebraciones espontáneas y noches de música en vivo.
Desde que el público entra, la música se convierte en el hilo conductor. Canciones icónicas del repertorio latino buscan conectar generaciones, provocar recuerdos y convertir el despecho en una experiencia comunitaria.
