Una alianza entre el Banco Popular Dominicano y Hábitat para la Humanidad República Dominicana culminó en una jornada de trabajo comunitario en Duzón, municipio de Yaguate, provincia San Cristóbal, donde se construyeron pisos de concreto en cinco casas y se renovó una cancha deportiva.
La actividad contó con la participación de aproximadamente 200 personas, entre ellas 95 empleados del Voluntariado Popular, 20 representantes de la organización sin fines de lucro y 50 residentes del lugar. Los beneficiarios directos son cinco familias que habitan las viviendas mejoradas, mientras que la cancha beneficiará a unos 825 habitantes al fomentar la cohesión social mediante el deporte.
Inversión en mejoras habitacionales
La colaboración entre ambas entidades comenzó en el año 2023. El banco ha destinado 200,000 dólares al programa "100 mil Pisos Para Jugar", el cual se enfoca en reemplazar superficies de tierra o dañadas por las de cemento. Hasta la fecha, esta alianza ha permitido recuperar 200 viviendas, elevando sus estándares de habitabilidad.
Estas intervenciones buscan que familias en condiciones vulnerables residan en espacios más seguros, dignos y saludables, reduciendo riesgos de enfermedades y promoviendo el bienestar colectivo.
Declaraciones de los responsables
Mariel Bera, vicepresidenta de Relaciones Corporativas y Banca Responsable del Grupo Popular, afirmó que estas acciones reflejan el compromiso de la institución financiera con el desarrollo humano y social del país. "Un piso firme puede parecer un cambio sencillo, pero representa salud, seguridad y bienestar para una familia. Significa menos enfermedades, mayor tranquilidad y un hogar más digno. Y cuando una comunidad fortalece sus espacios de encuentro, también fortalece su esperanza, su sentido de pertenencia y su futuro", expresó.
Por su parte, Cesarina Fabián, directora nacional de Hábitat para la Humanidad República Dominicana, señaló que la alianza muestra el valor del trabajo conjunto entre comunidad, sector privado y sociedad civil para generar impactos positivos tangibles. "Cada pala de material que carguen, cada carretilla que trasladen y cada hora de su tiempo representa salud, estabilidad y dignidad para una familia. Porque cuando cambiamos un piso, no solo transformamos una vivienda: transformamos la vida de quienes la habitan", indicó.
Los voluntarios se organizaron en equipos de 15 personas que trabajaron en cada vivienda, con el apoyo de ingenieros y personal técnico de Hábitat. Simultáneamente, otro grupo de 20 voluntarios se encargó del acondicionamiento de la cancha comunitaria, ubicada a 650 metros del lugar principal de la actividad.
