El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió durante la IV Reunión en Defensa de la Democracia en Barcelona que el extremismo prospera cuando amplios sectores de la población perciben que el sistema no responde a sus necesidades, situación que erosiona la legitimidad democrática. El encuentro, realizado el 18 de abril de 2026, reunió a mandatarios de aproximadamente quince países, entre ellos Brasil, México, Colombia y Sudáfrica, con el objetivo de fortalecer los sistemas democráticos frente a amenazas internas y externas.
Un llamado a la acción colectiva
Ante los líderes internacionales, Sánchez utilizó una metáfora para enfatizar la necesidad de pasar de la preocupación a la acción, comparando la situación con un vecino que interviene ante un incidente en la calle en lugar de limitarse a observarlo. "La preocupación hace observar, la responsabilidad hace actuar", señaló el mandatario español.
En su discurso, Sánchez subrayó que la democracia no puede darse por sentada, señalando los constantes ataques al sistema multilateral, los intentos de impugnar las reglas del derecho internacional y la peligrosa normalización del uso de la fuerza como amenazas graves.
Ejes estratégicos para la defensa democrática
Los debates de la cumbre se estructuraron en torno a tres pilares fundamentales: la renovación del multilateralismo, la gobernanza digital y la lucha contra la desigualdad. Sánchez defendió que la respuesta a los desafíos no puede ser meramente defensiva, sino que debe demostrar un fortalecimiento continuo de las instituciones.
Respecto al multilateralismo, el presidente español afirmó que el sistema necesita renovarse con urgencia y en profundidad para reflejar la realidad del siglo XXI, reiterando su propuesta de que la próxima secretaria general de la ONU sea una mujer.
Desafíos digitales y cohesión social
Sánchez también abordó el problema de la desinformación en redes sociales, un área en la que España ya está trabajando con reformas legales. Alertó sobre los riesgos de que la desinformación condicione las sociedades y de que algoritmos tecnológicos promuevan el odio, la polarización y mensajes violentos fuera del control democrático.
El líder español vinculó directamente la desigualdad con la salud de la democracia, argumentando que sociedades injustas debilitan el sistema. "Además de injusta, la desigualdad no es compatible con democracias sanas y fuertes", reflexionó. Para contrarrestar este fenómeno, propuso una agenda democrática centrada en la justicia social, la cohesión, la igualdad de oportunidades, la participación juvenil, la igualdad de género y la construcción de sociedades más inclusivas.
Iniciativas y visión compartida
Durante su intervención, Sánchez elogió iniciativas concretas como el Panel Internacional sobre Desigualdad propuesto por el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa en el G20, y el Observatorio Multilateral de Juventudes contra el Extremismo surgido de una edición anterior de este mismo foro.
El presidente concluyó su participación afirmando que lo que une a los participantes es más que un diagnóstico compartido; es una visión común. "Nuestras democracias deben adaptarse y renovarse para responder a demandas de nuestro tiempo … Debemos hacer frente al miedo con más democracia y a la desigualdad con más justicia", finalizó.
