El proceso de institucionalización financiera en República Dominicana inició en 1947, luego del pago de la deuda externa, con la promulgación de las leyes que dieron origen al Banco Central y a la Superintendencia de Bancos, marcando una época de relativa estabilidad económica.
El fin de una era y el inicio de la inestabilidad
El asesinato del dictador Rafael Leónidas Trujillo el 30 de mayo de 1961 puso fin a 31 años de un régimen caracterizado tanto por avances institucionales como por crímenes. Su muerte desencadenó una crisis de hegemonía e inestabilidad política, aunque también se observó un florecimiento del sector privado con el establecimiento de nuevos bancos y asociaciones de ahorro.
El camino hacia la guerra patria
Los cuatro años siguientes estuvieron marcados por una gran fluctuación política: un consejo de Estado, un intento democrático, un golpe de Estado, gobiernos de facto y, finalmente, una revolución que a los cuatro días se convirtió en guerra patria tras una segunda intervención norteamericana en menos de 50 años.
Tras el derrocamiento del presidente constitucional Juan Bosch, quien fue enviado al exilio, varios militares de mentalidad progresista también salieron del país. Entre ellos se encontraba el coronel Rafael Fernández Domínguez, asignado a la embajada en Chile, quien se convertiría en el ideólogo del movimiento para restaurar la constitucionalidad.
La lucha por la soberanía
Cuando estalló la revolución, Fernández Domínguez regresó desde Puerto Rico para integrarse a la lucha constitucionalista. Esta guerra fue crucial para que, nueve meses después, los invasores abandonaran el territorio dominicano y se recuperara la soberanía por cuarta vez.
En vista de estos hechos históricos, se reconoce al coronel Rafael Fernández Domínguez como una figura fundamental en la consolidación de la cuarta República.
