Los directivos empresariales preparan estrategias ante transformaciones impulsadas por tecnología y comercio regional

Las naciones de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana se posicionan frente a un entorno global dinámico que ofrece posibilidades en inteligencia artificial, gestión del talento y robustez en los intercambios comerciales, según un análisis de la firma Deloitte. El estudio proyecta un crecimiento económico regional del 3.6% para el presente año, a pesar de las presiones del contexto internacional.

Áreas prioritarias para la dirección empresarial

Los máximos ejecutivos de las empresas deben enfocarse en tres campos considerados esenciales para el futuro de los negocios. El primero es la aplicación de la Inteligencia Artificial con un enfoque en la obtención de resultados tangibles. Esta tecnología está evolucionando de proyectos experimentales a convertirse en la base operativa de las compañías, transformando procedimientos, infraestructura tecnológica y mecanismos de generación de valor. Sin embargo, la efectividad y el retorno de la inversión son variables si no se coordinan adecuadamente los datos, la infraestructura, la gobernanza y los modelos operativos.

El año 2026 presenta desafíos específicos como la inversión en infraestructura para IA y su monetización, la creciente demanda energética de los centros de datos frente a los objetivos de sostenibilidad, y la preocupación por la proliferación de 'deepfakes'. En la región, sectores como los servicios financieros y la logística ya exploran casos de uso con potencial.

El capital humano y la estabilidad comercial

El segundo eje fundamental es redefinir la propuesta de valor del talento humano en la era de la IA. Esto conlleva nuevas expectativas sobre competencias, desarrollo profesional, bienestar y propósito en el trabajo, lo que exige una revisión profunda de los modelos educativos y de capacitación para la fuerza laboral existente.

La tercera área de atención es la construcción de resiliencia comercial. Los aranceles han dejado de ser un tema exclusivo de comercio exterior para convertirse en factores con impacto transversal en toda la organización. Para navegar este nuevo orden geopolítico, se requieren equipos multidisciplinarios en áreas fiscal, legal, cadena de suministro, finanzas y gestión de riesgos, con un liderazgo activo de la alta dirección para mitigar efectos colaterales.

En el corto plazo, se recomienda a las empresas trabajar en la calidad y clasificación de datos, revisar reglas de origen y exclusiones arancelarias, y realizar escenarios de proyección periódicos sobre costos, posibles medidas de represalia comercial, cambios en el origen de los productos, plazos de entrega y fluctuaciones cambiarias e impositivas.

La visión final, según el análisis, debe centrarse en capitalizar al máximo las oportunidades que surgen de este entorno de disrupción.

Por Capital RD

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