La República Dominicana posee un conjunto de fortalezas jurídicas, institucionales, patrimoniales, académicas e internacionales que la colocan en una posición privilegiada para consolidar una auténtica política cultural de Estado, según un análisis de la economista y gestora cultural Desiree Domínguez Fiallo. El país cuenta con un sólido marco legal construido desde el año 2000, que incluye leyes de protección al patrimonio, derecho de autor, fomento al cine y mecenazgo cultural, entre otras.
Estas capacidades se complementan con el reconocimiento internacional de la UNESCO, que ha inscrito a la Ciudad Colonial de Santo Domingo como Patrimonio Mundial desde 1990 y ha reconocido diversas expresiones culturales inmateriales como el merengue, la bachata, el teatro danzante Cocolo y los conocimientos para la elaboración del casabe. La suscripción de las principales convenciones de la UNESCO refuerza el compromiso del Estado con la preservación cultural.
Capital intelectual y cooperación internacional
El análisis destaca la calidad del capital académico dominicano, con instituciones como la Academia Dominicana de la Historia, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), que forman profesionales e impulsan la investigación. A esto se suma la participación del país en organismos como ICOMOS e ICOM, y en la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico (OEACP), lo que abre oportunidades de cooperación internacional.
Domínguez Fiallo señala que la cultura debe entenderse no solo como un sector económico, sino como un componente esencial de la educación, la investigación, el turismo cultural y la identidad nacional. Las industrias culturales y creativas, señala, deben desarrollarse en articulación con la protección del patrimonio y la formación de capital humano, contribuyendo al crecimiento económico y al fortalecimiento de la identidad.
Diagnóstico nacional y desafíos pendientes
La autora reconoce que persisten desafíos importantes, como el fortalecimiento de la educación artística, la descentralización de la gestión cultural, la protección efectiva del patrimonio y la plena aplicación del marco jurídico. Para enfrentarlos, considera indispensable la elaboración de un diagnóstico integral del sector cultural.
En ese contexto, destaca la iniciativa de la Secretaría de Cultura de la Fuerza del Pueblo, encabezada por el doctor Alejandro Arvelo Polanco, que impulsa un proceso de diagnóstico nacional con una metodología participativa y plural. El objetivo es formular políticas públicas basadas en evidencia y construir una visión compartida sobre el futuro de la cultura dominicana.
La visión del análisis coincide con la evolución del pensamiento de organismos internacionales como la UNESCO, que conciben la cultura como un derecho humano fundamental y un pilar del desarrollo sostenible. La conclusión es que la cultura debe convertirse en una inversión estratégica para la memoria histórica, la identidad nacional y el desarrollo integral del país.
