Un nuevo feminicidio sacude al Distrito Nacional. Nelisa Figueroa, de 27 años, fue asesinada a puñaladas por su expareja, Keury Samuel Upía, de 32, en el sector La Zurza. El crimen ocurrió el pasado fin de semana y ha generado una ola de consternación en la comunidad dominicana.
Voceros de la Policía Nacional informaron que Upía, conocido como 'el Tullido', fue detenido en flagrante delito gracias a la rápida acción de los vecinos, quienes lo retuvieron hasta que llegaron las autoridades. La víctima fue hallada sin vida en su propia residencia tras una alerta al Sistema 9-1-1.
Una tragedia que deja dos huérfanos
El vocero policial, coronel Diego Pesqueira, lamentó profundamente el asesinato y destacó que la víctima deja en la orfandad a dos menores de siete y cuatro años. Según Pesqueira, el presunto agresor será puesto a disposición del Ministerio Público en las próximas horas para enfrentar el proceso judicial correspondiente.
La Policía Científica ya recolectó el arma blanca utilizada en el crimen y otras evidencias que serán clave en la investigación que encabeza el Ministerio Público. Las autoridades aseguran que el caso seguirá el debido proceso para garantizar que se haga justicia.
Una crisis de feminicidios en el país
El caso de Nelisa Figueroa no es un hecho aislado. Según datos de observatorios y organizaciones feministas, en lo que va de 2026 se han registrado al menos 24 feminicidios en la República Dominicana. El más reciente, antes de este, ocurrió en Santiago, donde una mujer de 33 años fue asesinada por su pareja, quien luego intentó suicidarse.
En abril, en San Cristóbal, la comunidad salió a las calles para protestar por el asesinato de una joven madre de 19 años, también a manos de su expareja. Las cifras revelan un patrón constante: la mayoría de los agresores son parejas o exparejas de las víctimas, y en muchos casos, las mujeres ya habían denunciado situaciones previas de violencia.
El debate sobre la protección a las mujeres
La persistencia de estos crímenes ha reavivado el debate social sobre la efectividad de los mecanismos de protección para las mujeres. Diversos sectores han cuestionado la respuesta de las autoridades y exigen medidas más estrictas para prevenir la violencia de género, que con frecuencia termina en tragedias irreparables.
El Código Penal dominicano tipifica el feminicidio como un delito grave, con penas de hasta 30 años de prisión. La ley reconoce el feminicidio como la muerte violenta de una mujer a manos de su pareja o expareja por razones de género, y contempla agravantes cuando el crimen se comete en presencia de menores o si la víctima había denunciado previamente amenazas.
La lucha por la justicia
A pesar del marco legal, organizaciones de la sociedad civil insisten en que la aplicación de la ley sigue siendo insuficiente. Reclaman la creación de más refugios, programas de atención psicológica para víctimas y campañas de prevención sostenidas a nivel nacional. Los familiares de Nelisa Figueroa, al igual que los de otras víctimas, han pedido justicia y protección para los menores que quedan en situación de vulnerabilidad tras estos hechos.
La muerte de Figueroa vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer las políticas públicas y garantizar que las denuncias de violencia sean atendidas con la seriedad que requieren, para evitar que más mujeres pierdan la vida en circunstancias similares.
