El 12 de julio de 1924, la última tropa de los Estados Unidos abandonó el territorio de la República Dominicana, cerrando oficialmente la ocupación militar que comenzó el 29 de noviembre de 1916 y se prolongó por casi ocho años. Esta fecha es considerada una de las más importantes en la historia del país, al marcar la recuperación plena de la soberanía nacional.
Con la partida definitiva de las fuerzas extranjeras, el pueblo dominicano retomó el control de su destino. La bandera tricolor fue izada en edificios públicos, fortalezas y plazas de todo el territorio, en un ambiente de esperanza y fervor patriótico. Este acto simbólico representó la restauración de la autoridad nacional y el fin de una etapa de intervención extranjera.
El inicio de una nueva era institucional
Para los historiadores, la salida de las tropas estadounidenses marcó el comienzo de la llamada «Tercera República», una fase renovada de la vida institucional dominicana. Este período se caracterizó por el restablecimiento del gobierno constitucional y el retorno de las autoridades nacionales al control del Estado, tras casi ocho años de administración militar extranjera.
