El Gobierno de la República Dominicana, bajo instrucciones del presidente Luis Abinader, ordenó este jueves el retorno a consultas de su embajadora en Nicaragua, en un escalamiento de la tensión diplomática entre ambas naciones. La decisión, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), responde a declaraciones recientes de las autoridades nicaragüenses que el Ejecutivo dominicano considera contrarias a los valores democráticos y a los compromisos del sistema interamericano.
La medida se da un día después de que República Dominicana condenara el anuncio del presidente Daniel Ortega sobre la suspensión definitiva de elecciones en Nicaragua. En reacción, la Cancillería nicaragüense emitió un comunicado donde calificó a las autoridades dominicanas como “voces vasallas” y “servidumbres vergonzosas”, aunque aclaró que la crítica no iba dirigida al pueblo dominicano.
Rechazo a la postura nicaragüense
El Mirex había manifestado su rechazo a las declaraciones de Ortega, al considerar que atentan contra los principios democráticos y el derecho de los ciudadanos a elegir a sus gobernantes. No obstante, el Gobierno de Managua evitó responder directamente y publicó un documento titulado “Los sonidos del silencio, el barullo de la indignidad”, donde cuestionó la postura de Santo Domingo.
Como parte de su respuesta, Nicaragua recordó la participación del dominicano Gregorio Urbano Gilbert junto a Augusto C. Sandino en la lucha contra la intervención estadounidense y cerró su comunicado citando la frase atribuida a Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, con la que defendió que otros Estados no deben intervenir en asuntos internos.
Defensa de la democracia en la región
En su comunicado de este jueves, República Dominicana reafirmó que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, conforme al artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana, subrayando su compromiso con los principios democráticos en el continente.
