Desde este viernes y hasta el 26 de julio, el Bronx Documentary Center, en Nueva York, alberga la novena edición del Latin American Foto Festival, una muestra no competitiva que reúne a fotógrafos de diez países de Latinoamérica, incluyendo República Dominicana, para exponer más de un centenar de imágenes que abordan temas como la negligencia ambiental, la violencia, la transformación política, la migración, la memoria y la lucha comunitaria.
El festival, que se celebra en el sur de El Bronx, cuenta con la participación de artistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, México y Venezuela. Las obras se exhiben tanto en las galerías del Bronx Documentary Center como en su jardín comunitario y en la verja del edificio que ocupan en la calle Melrose.
Historias de devastación y resistencia
Entre los trabajos presentados destaca el del peruano Marcos Garro, quien con su serie «Cerros de Pasco» documenta una de las regiones mineras del Perú, donde siglos de extracción han provocado una profunda degradación ambiental y consecuencias sociales, incluyendo muertes por contaminación con plomo en la sangre. El trabajo se basa en el testimonio de los habitantes de una comunidad «cada vez más hundida en la devastación ambiental» y el abandono.
Por su parte, Santiago Mesa muestra el impacto de la violencia armada en las comunidades indígenas de la región del Chocó, donde décadas de conflicto, desplazamiento forzado, pobreza y negligencia institucional han dejado «profundas» huellas emocionales y sociales que han llevado al suicidio a sus habitantes, una crisis que ha afectado de forma desproporcionada a los jóvenes.
La mirada venezolana y mexicana
Las imágenes de Venezuela, capturadas por Matías Delacroix, abordan el acontecer político, incluyendo la captura del entonces presidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. en enero pasado bajo acusaciones de narcotráfico, así como las consecuencias de esa acción militar, con la emigración de muchos venezolanos, a quienes ha seguido en su ruta a través del bosque del Darién, además de a quienes, debido a las restricciones impuestas por EE. UU., han tenido que regresar al país. «A Venezuela lo estoy documentando desde 2019, cuando me mudé a ese país», dijo a EFE, y agregó estar complacido de participar en este festival, que considera «necesario» para dar a conocer trabajos de fotoperiodismo como el suyo.
Delacroix indicó durante la apertura de la muestra que su trabajo refleja «esa resiliencia que tiene el pueblo de enfrentarse a la adversidad, a problemas sociales, y siempre estar presentes con una sonrisa».
El mexicano Emilio Espejel, con su serie ‘Limones, balas y grafitis’, muestra las huellas de la violencia del narcotráfico en Tierra Caliente (Michoacán), mientras que Alicia Vera, mexicoestadounidense, documenta el Alzheimer de su madre, un trabajo del que también nació un libro.
Diáspora y memoria trans
Por primera vez, el festival incluye el trabajo de un fotógrafo de la diáspora, Chris Pérez, con imágenes tomadas en la República Dominicana, donde nació su padre. «Aquí tenemos a personas que están trabajando en Latinoamérica, que son latinoamericanos, pero también queremos saber qué pasa con la gente que nace aquí, que crece en un entorno de latinidad pero en la diáspora», comentó a EFE Ricardo Partida, director de educación del Centro.
La muestra rinde homenaje póstumo al puertorriqueño Ed Alvarez, que surgió de las clases de fotografía para adultos y niños del centro y documentó la vida cotidiana en el sur de El Bronx.
Además, se exhiben varias fotos del Archivo de Memoria Trans de Argentina, así como un libro, un proyecto de muchos años en ese país, al que se dedica una sala de la galería principal. El archivo argentino conserva más de 15.000 imágenes, documentos y testimonios que abarcan gran parte del siglo XX sobre la comunidad trans.
