El lado oscuro de los prospectos de béisbol: fraudes y falta de control legal

La firma de prospectos en el béisbol dominicano se ha convertido en un negocio millonario que, por la falta de una regulación jurídica sólida, abre la puerta a delitos como fraudes, estafas y corrupción. Con el nuevo Código Penal de 2025, las organizaciones deportivas enfrentan un riesgo creciente de ser consideradas penalmente responsables si no implementan controles de cumplimiento efectivos.

Este sistema es el motor económico del deporte profesional en el país, donde academias, entrenadores independientes y bonos de firmas convierten cada año a cientos de jóvenes en activos financieros para las Grandes Ligas. Según datos de la MLB, se invierten decenas de millones de dólares anualmente solo en bonos de firmas internacionales.

En el Draft de la MLB de 2026 se repartieron 358 millones 662 mil 500 dólares entre los 30 equipos, según reportó Callis. La firma más alta fue la del venezolano Luis Hernández, quien recibió 5 millones de dólares de los Gigantes de San Francisco. En el caso dominicano, el campocorto Wandy Asigen, segundo en la lista de los 50 mejores prospectos internacionales, firmó con los Mets de Nueva York por 3.9 millones de dólares, según Borek. Estas cifras reflejan el enorme flujo de dinero que maneja el sistema.

Intermediarios informales y riesgos legales

En la República Dominicana, el sistema de firmas opera con una fuerte presencia de intermediarios informales, lo que ha motivado iniciativas gubernamentales para regularlo. Se ha identificado como un ambiente propicio para delitos como fraude de identidad, uso de documentos falsos, estafas, corrupción privada, abuso contra menores y pagos no declarados a intermediarios.

Este escenario encaja exactamente con el perfil de riesgo que los programas de cumplimiento deben identificar: alto valor, opacidad relativa, intermediación intensa y flujo de fondos. Por eso, la autora del artículo, Karina Concepción Medina, sostiene que es clave adoptar sistemas de cumplimiento normativo basados en la integridad como cultura misional en las organizaciones. En ese programa, dice, es indispensable incluir la debida diligencia documentada de los intermediarios, la trazabilidad de los flujos de dinero asociados a los bonos y el establecimiento de canales de reporte accesibles a los jugadores.

Concepción Medina concluye que el activo de mayor valor y riesgo en el deporte dominicano es el futuro económico de un adolescente, negociado a través de un intermediario informal. Por eso, afirma, no se trata de un mero trámite, sino que exige un modelo de gestión de riesgos penales respaldado por la articulación legal existente. Hablar de compliance en la industria del béisbol dominicano, dice, es proteger sueños, carreras, inversiones, la reputación de la organización y, sobre todo, la integridad del deporte.

Por Capital RD

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