En el transcurso del último cuarto de siglo, el deporte de la República Dominicana ha experimentado un ascenso meteórico, pasando de logros aislados a una producción constante de éxitos y figuras de talla mundial, según el recuento histórico realizado por Diario Libre con motivo de sus 25 años.
De los modestos inicios a la era de las figuras
En el año 2001, el medallero olímpico dominicano se limitaba a una sola presea de bronce obtenida desde 1964. La filosofía del 'lo importante es participar' era la norma. Sin embargo, en los siguientes 25 años, el país acumuló un total de 14 medallas olímpicas, incluyendo cuatro de oro, estableciendo una nueva expectativa de no regresar con las manos vacías de estos eventos.
La transformación fue igual de dramática en las ligas profesionales. Mientras que a inicios del milenio la presencia en la NBA se reducía a breves pasos de Tito Horford y Luis Felipe López, desde entonces más de una docena de dominicanos han jugado en esa liga, con dos ya en el Salón de la Fama y la posibilidad de otro jugador seleccionado en la primera ronda del draft este junio.
Expansión y dominio en múltiples disciplinas
El béisbol, deporte rey, vio aumentar su número de peloteros en las Grandes Ligas desde 311 en 2001 a la impresionante cifra de 966 en la actualidad, sumando además cuatro inmortales en Cooperstown, con Albert Pujols en espera de su inducción.
Pero el crecimiento trascendió el diamante. La nación conquistó el Clásico Mundial de Béisbol, su selección de baloncesto se afianzó en la Copa del Mundo, el voleibol femenino se consolidó en la élite mundial, y aparecieron figuras en ajedrez con un Gran Maestro Internacional y en tenis con un representante en los cuatro Grand Slam. El fútbol alcanzó la Copa Oro y el país fue sede de unos Juegos Panamericanos.
Un nuevo estándar para la afición
Este torrente de triunfos ha elevado el listón para los aficionados dominicanos. Hazañas como la reciente de Jean Montero en la Euroliga, donde con 29 puntos forzó un quinto partido decisivo para su equipo Valencia Basket contra el Panathinaikos, ya no sorprenden de la misma manera, aunque siguen mereciendo gran admiración.
La narrativa construida por Diario Libre a lo largo de estos años muestra que llegar a la cima requiere mirar hacia objetivos ambiciosos, pero también reconocer el largo camino recorrido desde aquellos días de logros más modestos.
