Un equipo internacional de investigadores, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha identificado que unas células cerebrales llamadas astrocitos de proyección varicosa, que antes se creían inofensivas, en realidad aparecen en enfermedades neurológicas y condiciones de inflamación del cerebro. El hallazgo, publicado en la revista 'Science Advance' y liderado por la Universidad Towson de Estados Unidos, cambia la comprensión sobre estas células, que hasta ahora se consideraban exclusivas de cerebros humanos sanos.
El estudio, en el que participó el investigador del CSIC en el Centro de Neurociencias Cajal (CNC) Francesco Paolo Ulloa Severino, dirigido por la académica estadounidense Carmen Falcone, demostró que estos astrocitos también se presentan en otros mamíferos durante procesos patológicos de inflamación. "Hasta ahora, se creía que este tipo de astrocito era exclusivo de los humanos y que estaba presente únicamente en el cerebro sano", explicó Ulloa Severino.
Nuevos experimentos en ratones
En experimentos con ratones, la investigadora del CSIC en el CNC Marta González Martín observó que al simular una infección con una molécula bacteriana llamada lipopolisacárido, algunos astrocitos desarrollan prolongaciones con forma irregular o abultada. Estas variaciones podrían ser clave para entender su papel durante la inflamación y las características moleculares que las distinguen de otros astrocitos.
Los expertos señalaron que el hallazgo abre nuevas rutas de investigación traslacional en enfermedades neurológicas y plantea la posibilidad de que el proceso sea reversible, lo que supondría una posible vía terapéutica. "La prioridad será entender los mecanismos moleculares que desencadenan la formación de los astrocitos de proyección varicosa y aclarar si estas células agravan el daño neuronal o, por el contrario, protegen al cerebro", confirmó Ulloa Severino.
El equipo de trabajo destacó que "un hallazgo clave es que el proceso resultó reversible" en el estudio. Al retirar las citocinas inflamatorias que lo provocan, las células vuelven a su estado normal, lo que abre una posible vía terapéutica para modular su aparición. Además, como estas células aparecen también en regiones subcorticales del cerebro, los investigadores propusieron estudiar si su formación varía según la zona cerebral afectada y cómo se relacionan con otras células gliales, ya que la comunicación entre ellas parece jugar un papel importante en la enfermedad.
