El laudo emitido el 12 de julio de 2016 por el Tribunal Permanente de Arbitraje sobre el Mar de China Meridional ha cumplido diez años sin lograr avances significativos en la disputa entre China y Filipinas, y más bien ha servido para endurecer las posturas de ambas naciones. El tribunal, creado bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, determinó que las reclamaciones marítimas de China en la zona carecen de base legal, incluyendo el supuesto 'derecho histórico' que Pekín defiende.
China se negó a participar en el proceso arbitral y desde entonces ha calificado el laudo como papel mojado, en medio de críticas de Estados Unidos y la Unión Europea. En los últimos años, los incidentes entre pesqueros y guardacostas chinos y filipinos se han vuelto frecuentes, con enfrentamientos que incluyen cañonazos de agua.
Posturas encontradas a una década del fallo
Para China, la solución es clara: la zona de Nanhai Zhudao, que incluye los archipiélagos de Dongsha, Xisha, Zhongsha y Nansha, es de su soberanía. La Embajada de China en Filipinas emitió un comunicado este domingo reafirmando que tiene 'aguas interiores, mar territorial y zona contigua, basados en Nanhai Zhudao, así como una zona económica exclusiva y plataforma continental', y aseguró que garantizará la libertad de navegación en la zona siempre que se discuta primero con Pekín.
Por otro lado, un grupo de 14 países, entre ellos Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón y Reino Unido, emitieron un comunicado conjunto el sábado insistiendo en que 'el laudo dictado hace diez años por el Tribunal constituye un hito significativo y es definitiva y jurídicamente' vinculante. La respuesta china llegó a través de sus medios oficiales, como la agencia Xinhua, que denunció una 'decisión profundamente defectuosa' impulsada de manera 'unilateral' por Filipinas, en contra de la declaración de 2002 de la ASEAN que promovía la resolución mediante negociaciones.
Las autoridades chinas, a través de su agencia oficial, condenaron que 'el tribunal ejerció su jurisdicción de forma extralimitada y aprobó sin objeciones las reclamaciones legalmente infundadas de Filipinas, al tiempo que ignoraba sistemáticamente los derechos soberanos y los intereses históricos de China en el Mar de China Meridional, lo que dejó su jurisdicción e imparcialidad en entredicho desde el principio'. En Filipinas, en cambio, se respira un ambiente de celebración. La capitana Noemie Cayabyab, portavoz de la Guardia Costera de Filipinas, declaró a la cadena ABS-CBN que 'la Guardia Costera de Filipinas se complace en conmemorar este aniversario, en cumplir nuestra misión, proteger nuestros mares, en enriquecer nuestros recursos naturales, en garantizar el orden marítimo basado en dichas reglas y en la idea de seguir avanzando'. Como parte de los actos conmemorativos, el barco 'Teresa Magbanua' activó sus sirenas diez veces en un minuto, simbolizando los diez años del veredicto que Manila considera un triunfo internacional.
