El valor del euro inició la jornada de este 1 de mayo de 2026 con una cotización promedio de 69.67 pesos dominicanos, lo que representa un incremento del 1.06% respecto a la sesión anterior, según reportes de Dow Jones. Este aumento se produce en un contexto donde la firma global UBS Financial Services proyecta un panorama económico alentador para el país en 2026, con un crecimiento real del PIB acelerándose hacia el 4%.
Aspectos monetarios y cambiarios
En comparación con la semana pasada, la divisa europea registra un ascenso del 0.43%, aunque en el último año aún acumula una disminución del 0.72%. El análisis de la volatilidad indica que en los últimos siete días ha sido inferior a la registrada en el último año, lo que sugiere una fase de cambios menos bruscos de lo habitual.
Las perspectivas para el tipo de cambio dominicano están influenciadas por las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y la Reserva Federal de Estados Unidos, así como por la demanda interna de dólares y el comportamiento de la economía local. El Banco Central estima que el tipo de cambio alcanzará aproximadamente $66.35 en septiembre de 2026 y cerca de $69.15 un año después, anticipando una tendencia de depreciación continua.
Proyecciones económicas y fiscales
El informe de UBS destaca que la estabilidad política y las políticas pro-mercado respaldarán el dinamismo económico nacional. Se anticipa que la reducción de las tasas de interés liberará demanda interna y estimulará la inversión, mientras que un entorno externo más estable favorecerá la recuperación del turismo.
En el ámbito fiscal, el gobierno dominicano ha adoptado un enfoque activo. El Congreso aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0.4% del PIB para 2025, ampliando el déficit global al 3.5% del PIB. Para el año 2026, el Ministerio de Hacienda apunta a un déficit fiscal global del 3.2% del PIB y un superávit primario del 0.5%.
Estabilidad financiera y riesgos
El análisis señala que la deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran eventos macroeconómicos inesperados. Además, se proyecta que los sólidos superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarán los déficits de las cuentas de ingresos y comercio de mercancías.
Se estima que el déficit por cuenta corriente rondará el 2-2.5% del PIB a finales de 2025 y 2026. La inversión extranjera directa neta se calcula cerca del 3.5%–4.0% del PIB, con el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario como áreas clave, siendo suficiente para cubrir la brecha externa.
Finalmente, el informe advierte sobre riesgos relacionados con eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, comunes en mercados emergentes, aunque mantiene una visión optimista respecto a los indicadores económicos del país para 2026.
