Retos de la República Dominicana ante el auge de la economía del conocimiento para la próxima década

El panorama económico entre 2026 y 2035 plantea un desafío crítico para la República Dominicana: determinar si la reducción en los costos para acceder y procesar información se traducirá realmente en una disminución de las brechas para convertir ese saber en producción tangible. Según el análisis de Pedro Ramírez Slaibe, la clave no será solo tener acceso al conocimiento, sino la capacidad de verificarlo, financiarlo y aplicarlo de forma efectiva para el desarrollo nacional.

A diferencia del siglo pasado, donde la inversión se centraba en activos físicos como fábricas, carreteras y maquinaria, la economía actual se desplaza hacia los intangibles. La investigación, el software, los datos y el diseño están ganando terreno, aunque las cuentas nacionales todavía no logran captar este cambio de manera completa. En este contexto, la República Dominicana enfrenta el reto de mejorar sus métricas y su capacidad de transformar la información en resultados concretos.

Brecha entre acceso y capacidad de absorción

Tener la información no garantiza saber qué hacer con ella. El concepto de capacidad de absorción explica que una organización aprovecha mejor el conocimiento externo cuando cuenta con personal capacitado y condiciones para integrarlo. Mientras que la inteligencia artificial facilita la búsqueda y síntesis de datos a bajo costo, el acceso a la información no resuelve el problema de si dicho contenido es el adecuado para la toma de decisiones estratégicas.

La discusión actual también se centra en la infraestructura necesaria para gestionar este conocimiento. No basta con la "ciencia abierta"; se requiere de sistemas de almacenamiento, identificación y evaluación que permitan un uso real y transparente de los datos.

Situación de la innovación en el país

Los indicadores actuales muestran una señal de alerta para la gestión institucional en materia de innovación. En el Índice Mundial de Innovación, la República Dominicana logró mejorar su posición en cuanto a insumos entre 2020 y 2025, pasando del puesto 94 al 84. Sin embargo, sus resultados no han seguido la misma trayectoria, cayendo del puesto 85 al 102 en el mismo periodo.

Esta disparidad de dieciocho posiciones entre lo que el país tiene para innovar y lo que realmente logra producir plantea una interrogante sobre los posibles cuellos de botella, que podrían estar relacionados con el financiamiento o la falta de capacidades para transformar los recursos en resultados favorables.

El papel de las instituciones y el financiamiento

Para que el conocimiento impulse la productividad y el bienestar dominicano, es necesario fortalecer el entorno institucional. El acceso a la tecnología, como ocurrió con la rápida adopción de herramientas de inteligencia artificial en países de ingresos medios, no garantiza por sí solo el progreso si no va acompañado de competencias, datos pertinentes y una estructura financiera sólida.

Finalmente, el impacto real de la economía del conocimiento dependerá de cómo se distribuyan sus beneficios. La política fiscal, la educación y la protección social serán determinantes para que los avances tecnológicos se traduzcan en mejoras para la salud, la seguridad económica y la capacidad de elección de la población, asegurando que el crecimiento se convierta en un desarrollo duradero para la sociedad.

Por Capital RD

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like