República Dominicana y México trabajarán en conjunto para combatir el sargazo mediante tecnología compartida

Los gobiernos de la República Dominicana y México se encuentran en la fase de preparación para formalizar un convenio bilateral que permitirá el intercambio de tecnologías y conocimientos para el manejo del sargazo. Esta alianza surge como respuesta directa al incremento en la llegada de estas algas a las costas y al alto impacto económico que su gestión representa para ambas naciones.

Durante el desarrollo de la Cuarta Conferencia UE-Caribe Global Gateway, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana, Armando Paíno Henríquez, explicó que el propósito central es optimizar los recursos y evitar que se repitan esfuerzos, aprovechando los estudios y hallazgos realizados durante los últimos cinco años.

Estrategias y recursos para el tratamiento de algas

Por su parte, José Luis Samaniego, subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México, detalló una estrategia que busca no solo recolectar el sargazo, sino también darle un valor agregado. Este plan contempla elevar la capacidad de recolección, pasando de las 627 toneladas diarias actuales a un estimado de 1,870 toneladas. Dicha iniciativa cuenta con el respaldo financiero de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha destinado más de dos mil millones de pesos para fortalecer la respuesta ante este fenómeno.

El ministro Henríquez señaló que, debido a los elevados costos de la infraestructura necesaria, es vital establecer plantas de procesamiento en ubicaciones estratégicas. Esto facilitaría que países con presupuestos más limitados puedan acceder a soluciones tecnológicas sin enfrentar gastos excesivos. Actualmente, la propuesta se encuentra bajo revisión técnica y económica.

Monitoreo y cooperación internacional

Las cifras reflejan la urgencia de esta colaboración, ya que la recolección de sargazo en 2025 sumó 92 mil 782 toneladas, mientras que en lo que va del presente año la cifra ya sobrepasa las 123 mil toneladas. Además del intercambio técnico, el acuerdo contempla el uso de una plataforma tecnológica desarrollada con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, diseñada para que autoridades e investigadores de ambos países compartan información de manera ágil.

Una vez que se concrete este pacto, se buscará extender este modelo de cooperación a otras naciones de la región del Caribe que también enfrentan los desafíos que provoca la proliferación de estas algas.

Por Capital RD

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