La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha retirado a República Dominicana del mapa del hambre, un reconocimiento que refleja la efectividad de las políticas públicas implementadas por el Gobierno dominicano en las últimas dos décadas. El indicador de Prevalencia de Subalimentación, que mide si un país cuenta con alimentos suficientes para cubrir las necesidades calóricas diarias de su población, se situó por debajo del 2.5% entre 2023 y 2025, umbral a partir del cual se considera estadísticamente cero.
Este logro representa un avance significativo en la lucha contra el hambre y debe ser celebrado ampliamente por la sociedad dominicana. Según el informe “Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutrición del Mundo 2013 (SOFI 2013) de la FAO, en el período 2000-2002 el 21% de la población dominicana estaba subalimentada. Para el período 2011-2013, esa cifra se redujo al 15.6%. El informe SOFI 2022 detalló que la subalimentación había caído al 6.7% entre 2019 y 2021, hasta que el SOFI 2026 confirmó que el indicador descendió por debajo del 2.5% en el período 2023-2025.
Factores que impulsaron la reducción del hambre
La disminución de la subalimentación se atribuye al alto crecimiento económico registrado entre 2004 y 2020, que generó empleos, y a la implementación de diversos planes para impulsar la producción de alimentos en el país. Entre las políticas públicas que aumentaron la disponibilidad de alimentos destacan los proyectos de desarrollo agropecuario surgidos de las Visitas Sorpresas, los préstamos del Banco Agrícola a productores, la creación del Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional en 2016, la formulación de la “Hoja de Ruta para el Logro del ODS 2” en 2018, y la construcción de la Hoja de Balance de Alimentos de República Dominicana en 2025. Estas acciones demuestran que el país asumió el combate al hambre como una política de Estado.
A pesar de este avance, persisten retos importantes. La subalimentación no mide la calidad nutricional de los alimentos ni si las familias tienen acceso a ellos a nivel micro. Tampoco refleja problemas como la obesidad o la falta de micronutrientes.
El informe SOFI 2026 también incluye datos de encuestas a hogares que revelan que, entre 2023 y 2025, aproximadamente 1.9 millones de dominicanos reportaron haber pasado al menos un día sin comer por falta de recursos, lo que representa un 16% de la población. Este indicador de experiencia severa de inseguridad alimentaria es el tercer peor en América Latina, solo superado por Haití (45%) y Guatemala (22%).
Salir del mapa del hambre es un motivo de celebración, pero el país debe continuar trabajando para garantizar que cada dominicano pueda acceder a alimentos nutritivos y asequibles todos los días. Hacia esa meta hay que dirigir los esfuerzos.
