RD$334 millones en San Pedro: la estrategia de turismo interno que casi nadie está leyendo

Por Capital RD | Inteligencia estratégica

Este martes, el ministro de Turismo, David Collado, supervisó la terminación del proyecto de mejoramiento del entorno de la playa El Faro, en San Pedro de Macorís, que será entregado el viernes junto al presidente Luis Abinader. Para el lector distraído, es una obra local más. Para quien lee la política pública como asignación estratégica de capital, es una pieza de un modelo que merece más atención de la que recibe: el turismo interno como instrumento de desarrollo territorial.

Los números de la intervención

La cifra puntual: RD$67 millones invertidos en El Faro, con una intervención de 570 metros de longitud sobre un área de 12,398 metros cuadrados. Pero el dato relevante no es esa obra aislada. Collado recordó que el Ministerio de Turismo invirtió otros RD$267 millones en la recuperación del malecón de San Pedro de Macorís. Sumadas, ambas intervenciones representan más de RD$334 millones desplegados en una sola provincia que no es un polo turístico internacional.

Ahí está la señal. Este capital no va a Punta Cana ni a Miches, los destinos que concentran la inversión hotelera privada. Va a una ciudad del litoral sureste cuyo público principal es el propio dominicano.

El componente que revela la estrategia

El detalle del proyecto delata su lógica. El Faro no es un desarrollo hotelero: es infraestructura pública integral. Incluye un área para pescadores con módulos e instalaciones sanitarias, estacionamientos, intervención vial, juegos infantiles, cancha de voleibol, iluminación, paisajismo, mobiliario urbano, baños públicos, drenaje pluvial para evitar inundaciones, asfaltado de calles en los barrios aledaños, aceras, contenes y una caseta para la Policía Turística.

Esa mezcla de recreación, saneamiento, vialidad barrial y seguridad no es la de un resort. Es la de una obra concebida para el residente y el visitante nacional. Collado lo enmarcó como parte del plan de rescatar los espacios públicos y los frentes marinos, y como respuesta a un viejo y legítimo reclamo de los residentes.

Por qué esto importa para el inversionista y el analista

Aquí conviene explicitar tres lecturas que el dato puntual esconde.

Primero, diversificación del riesgo turístico. Un modelo que depende exclusivamente del turismo internacional es vulnerable a choques externos: una recesión en los mercados emisores, una crisis de conectividad, una pandemia. El turismo interno funciona como amortiguador, porque su demanda no depende de que los aviones lleguen desde Europa o Estados Unidos. Fortalecer los frentes marinos de uso doméstico es, en términos financieros, cubrir una parte de esa exposición.

Segundo, valorización territorial. La inversión pública en infraestructura costera eleva el valor del suelo circundante y crea condiciones para la inversión privada posterior: comercios, restaurantes, pequeña hotelería. El Estado no compite con el capital privado; le prepara el terreno. En San Pedro, RD$334 millones de obra pública cambian la ecuación de riesgo para cualquier emprendedor local que evalúe instalarse cerca del frente marino recuperado.

Tercero, dividendo político y social. Recuperar espacios públicos en ciudades intermedias distribuye los beneficios del turismo más allá de los enclaves de lujo. Es la respuesta a una crítica frecuente al modelo dominicano: que el turismo genera divisas pero concentra sus beneficios geográficamente. Obras como El Faro buscan, al menos parcialmente, ampliar esa base.

La otra cara

La honestidad analítica que distingue a Capital RD obliga a matizar. La inversión pública en frentes marinos genera valor solo si viene acompañada de mantenimiento sostenido. El historial regional está lleno de obras inauguradas con fanfarria que se deterioran en pocos años por falta de presupuesto de conservación. El verdadero indicador de éxito de El Faro no será la foto de la entrega del viernes, sino su estado dentro de tres años.

Del mismo modo, RD$334 millones en una provincia es una señal, no una política nacional consolidada. Para que el turismo interno se convierta en un pilar real de diversificación, ese tipo de intervención tendría que replicarse de forma sistemática a lo largo del litoral, con criterios técnicos y no solo por demanda comunitaria puntual.

Lectura Capital RD

El Faro no moverá la aguja macroeconómica del país, y no pretende hacerlo. Su valor es estratégico: es evidencia de que la política turística dominicana está intentando ampliar su base más allá del enclave internacional, hacia el ciudadano común y las ciudades intermedias.

Para el tomador de decisión, la señal a monitorear es si estas intervenciones en frentes marinos se sistematizan y, sobre todo, si se mantienen. Si San Pedro es el inicio de una red de recuperación costera de uso mixto, el modelo turístico dominicano estará construyendo algo más resiliente que su fachada internacional: un mercado interno que lo sostiene cuando el mundo se complica.

El turismo que se ve en las cifras récord es el de los aeropuertos. El que se juega en El Faro es el que decide si ese modelo llega, o no, al bolsillo del dominicano de a pie.

Fuentes: Tu República; Ministerio de Turismo (MITUR); Comité Ejecutor de Infraestructura en Zonas Turísticas (CEIZTUR).

Por Maria Cuellar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like