El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, propuso este martes que las políticas de protección social en República Dominicana incorporen de manera fundamental la adaptación a los efectos del cambio climático. Según Puig, esta integración es clave para anticipar desastres y fortalecer la resiliencia de las poblaciones más vulnerables del país.
Puig señaló que los fenómenos climáticos extremos, como huracanes, inundaciones y sequías, agravan las desigualdades sociales existentes y golpean con mayor fuerza a familias de bajos ingresos, pequeños productores, comunidades costeras y asentamientos expuestos. En sus palabras, estos grupos “cuentan, a su vez, con menos capacidad de recuperarse tras esos fenómenos”.
Un enfoque de protección social adaptativa
El funcionario insistió en que las políticas sociales y climáticas deben desarrollarse de manera conjunta bajo un modelo de protección social adaptativa. Esto implica integrar el riesgo climático desde el diseño mismo de las políticas, combinando información climática con registros sociales para conectar los sistemas de alerta temprana con respuestas directas y estructurales.
“Los registros sociales y la información climática nos permiten identificar a esas poblaciones expuestas y reducir su vulnerabilidad, lo que podríamos hacer con medidas precisas como transferencias anticipatorias y orientando las inversiones hacia medios de vida e infraestructuras más resilientes”, explicó Puig. El objetivo, dijo, es pasar de reaccionar después de los desastres a reducir la vulnerabilidad y anticiparse a las tragedias.
Financiamiento innovador y mecanismos climáticos
Puig reconoció que las inversiones necesarias para mejorar la resiliencia son cuantiosas, por lo que instó a adoptar enfoques creativos que combinen cooperación internacional, inversión pública nacional y recursos del sector privado mediante esquemas de financiamiento combinado. Destacó la necesidad de que países en desarrollo como República Dominicana fortalezcan instrumentos de financiamiento contingente, como fondos de emergencia y seguros paramétricos, que permitan una respuesta rápida ante eventos extremos.
“Mecanismos innovadores como los Mercados de Carbono pueden movilizar recursos hacia proyectos que fortalezcan la resiliencia de las comunidades y reduzcan los impactos humanos, económicos y sociales de los eventos meteorológicos extremos”, sostuvo el vicepresidente ejecutivo del CNCCMC.
