Más allá del aforo: lo que necesita Centroamérica y República Dominicana para atraer torneos de la FIFA

Para que un país pueda ser sede de un torneo de la FIFA, el tamaño de su estadio no es el único factor que cuenta. El organismo internacional pone la lupa en una serie de requisitos técnicos que van mucho más allá de cuánta gente quepa en las gradas, evaluando aspectos como la seguridad, la calidad del césped, la iluminación, el transporte, la disponibilidad de hoteles, los servicios hospitalarios, las zonas para prensa y la logística para la transmisión televisiva.

En la región de Centroamérica y en la República Dominicana, el panorama de estadios muestra realidades distintas. Mientras El Salvador lidera en capacidad con proyectos de gran escala, otros países como Costa Rica, Panamá y República Dominicana apuestan por la infraestructura urbana y la experiencia previa para intentar entrar en el mapa de las grandes competencias internacionales.

El Salvador lidera la capacidad en la región

El Salvador se posiciona como el referente en cuanto a volumen de espectadores. El Estadio Cuscatlán, ubicado en San Salvador, es actualmente el recinto operativo más grande de la zona con una capacidad de unos 44,836 asientos, lo que lo acerca a los estándares que la FIFA utilizó como referencia para el Mundial 2026. Además, el proyecto del Nuevo Estadio Nacional de El Salvador busca romper esquemas con una proyección de 50,000 lugares, lo que podría convertirlo en el estadio más grande de Centroamérica si se completa con los estándares internacionales requeridos.

Sin embargo, la FIFA deja claro que tener un estadio gigante no asegura una sede. El organismo analiza todo el entorno: desde la conectividad aérea y los accesos, hasta la capacidad hotelera y la producción de televisión en la ciudad anfitriona.

Infraestructura y conectividad: el modelo de Panamá y Costa Rica

Por su parte, países como Costa Rica y Panamá buscan compensar estadios con menor capacidad mediante la calidad de sus servicios. El Estadio Nacional de Costa Rica, en San José, cuenta con unos 35,000 asientos y destaca por sus excelentes condiciones técnicas e instalaciones administrativas, lo que lo hace apto para torneos de la Concacaf y categorías juveniles.

En Panamá, el Estadio Rommel Fernández tiene una capacidad de 32,000 personas, pero su gran ventaja es la conectividad de Ciudad de Panamá, que funciona como un centro regional de vuelos, sumado a una sólida oferta de hoteles y experiencia organizativa. Esto posiciona al recinto como un fuerte candidato para mundiales Sub-17, Sub-20 o torneos femeninos.

El peso histórico de Honduras y la experiencia dominicana

Honduras mantiene su relevancia con dos escenarios clave: el Estadio Olímpico Metropolitano en San Pedro Sula, con 37,325 espectadores, y el Estadio Nacional José de la Paz Herrera (Chelato Uclés) en Tegucigalpa, con unos 34,000. Ambos recintos requieren actualizaciones tecnológicas y de seguridad para competir en el nivel que exige la FIFA actualmente.

Finalmente, la República Dominicana ya ha demostrado que puede organizar eventos de talla mundial. El Estadio Olímpico Félix Sánchez, en Santo Domingo, con una capacidad de entre 24,500 y 27,000 personas, fue sede de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2024. A pesar de no tener el volumen de los estadios salvadoreños, el país cuenta con la ventaja de la experiencia reciente en organización y una infraestructura de servicios turísticos y conectividad que respalda su capacidad para recibir fútbol internacional de categorías juveniles o femeninas.

Por Capital RD

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