Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de lucha contra el cáncer de mama, una fecha dedicada a sensibilizar a la sociedad sobre cómo el diagnóstico precoz es determinante para mejorar las probabilidades de supervivencia y el pronóstico de los pacientes.
En el contexto de salud pública, esta enfermedad representa un desafío constante. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México, durante el año 2025 se registraron 8 mil 174 defunciones relacionadas con este padecimiento.
Factores de riesgo y demografía
La condición de mujer es el principal factor de riesgo, afectando aproximadamente al 99% de los casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, los hombres también pueden verse afectados, representando cerca del 0.6% de los fallecimientos en registros recientes.
La edad juega un papel crucial en la incidencia de la enfermedad. El 87.3% de las muertes ocurre en mujeres mayores de 45 años. El grupo de edad con mayor impacto es el de 65 años en adelante, que concentra el 40.0% de los casos, seguido por los rangos de 55 a 64 años (26.0%) y de 45 a 54 años (21.3%).
Importancia de la autoexploración y señales de alerta
Aunque es más común en edades avanzadas, se ha observado un incremento de diagnósticos en mujeres jóvenes. La doctora Daniela Shveid advirtió que esto puede causar retrasos en el tratamiento debido a que no siempre se sospecha de la enfermedad en personas de corta edad.
Para combatir esto, la genetista Talia Wegman Ostrosky recomienda realizar una autoexploración mensual, idealmente 15 días después del periodo menstrual. Durante la revisión, es vital observar cambios en la piel (como apariencia de "piel de naranja"), coloración, secreciones en el pezón o la presencia de bultos en las mamas y axilas.
"Generalmente el cáncer no duele. No significa que una lesión dolorosa no pueda ser cáncer, pero no debemos esperar a sentir dolor para buscar atención"
La especialista aclaró que, si bien las lesiones malignas suelen sentirse duras, no toda protuberancia es cáncer, ya que existen tumores benignos. Ante cualquier duda, la instrucción es acudir de inmediato a un médico.
Protocolos de detección según el riesgo
Las estrategias de vigilancia médica varían dependiendo del perfil de la paciente. Para la población general, se sugiere iniciar la autoexploración a los 18 años para crear el hábito, y realizar mastografías cada dos años a partir de los 40 años, preferiblemente junto con un ultrasonido.
En casos de alto riesgo, como aquellos con antecedentes familiares directos, las especialistas sugieren una evaluación genética para identificar posibles síndromes hereditarios. En estos escenarios, los estudios como resonancias y ultrasonidos pueden requerir realizarse desde los 25 años.
"Lo importante no es tomar las recomendaciones generales, sino acudir con un o una genetista que nos haga el estudio genético, si es que tenemos estos factores de riesgo en la familia"
Finalmente, se enfatizó que la autoexploración no reemplaza los estudios clínicos. Las imágenes médicas pueden detectar alteraciones cuando son demasiado pequeñas para ser palpadas. Como conclusión, las expertas coinciden en que la detección oportuna es la clave, pues
"el cáncer, cuando se detecta a tiempo, es una enfermedad curable"
.
