La unidad de diversos sectores políticos y militares fue el elemento clave que permitió el levantamiento de abril de 1965 en la República Dominicana, un episodio histórico que hoy sirve de referencia frente a las amenazas contra la soberanía de las naciones más pequeñas.
La convergencia de fuerzas
El movimiento para reponer el gobierno del profesor Juan Bosch se sustentó en la alianza entre militares constitucionalistas, el liderazgo del Partido Revolucionario Dominicano encabezado por José Francisco Peña Gómez, organizaciones de izquierda y seguidores del Partido Revolucionario Social Cristiano de la época, con un decisivo respaldo de las masas populares.
Facciones autoritarias locales junto a la misión militar estadounidense impulsaron un golpe de Estado para impedir que la ciudadanía disfrutara de los derechos políticos y sociales establecidos en la Constitución de 1963, lo que representaba un claro rechazo a la herencia de la dictadura trujillista.
Protagonistas y sacrificio
Militares como Fernández Domínguez, Hernando Ramírez y Francisco Alberto Caamaño Deñó, junto a sargentos como Lantigua Bravo y Méndez Batista, interpretaron el deseo popular de retornar al orden constitucional sin elecciones y coordinaron sus acciones con el llamado de Peña Gómez a la movilización callejera.
La izquierda participó activamente en los enfrentamientos contra el sector reaccionario de las Fuerzas Armadas y las tropas interventoras, con figuras como Fafa Taveras, Aniana Vargas, Juan Miguel Román, Maximiliano Gómez (El Moreno), Asdrúbal Domínguez, Norberto Roca, Roberto Duvergé, los hermanos Isa Conde, Sánchez Córdova y Conde Sturla, Amín Abel Hasbún, Enma Tavárez Justo y Teresita Espaillat.
El pueblo haitiano contribuyó con el sacrificio del poeta Jacques Viau Renaud, integrante de un comando con participantes del país vecino, mientras que también cayeron los entrenadores extranjeros Ilio Capocci (italiano) y André Riviere (francés).
Consecuencias y legado
Esta convergencia heterogénea de fuerzas logró derrotar en tres días a los militares golpistas liderados por Elías Wessin y Wessin y a la dirigencia civil derechista personificada por Donald Reid Cabral, cabeza del régimen represivo del Triunvirato.
Solo la intervención masiva e injustificada de miles de marines estadounidenses, ordenada por el presidente Lyndon B. Johnson, pudo contener el avance de las fuerzas populares que luchaban por libertades públicas y una redistribución de la riqueza.
La experiencia de Abril de 1965 evidencia que el pueblo dominicano puede alcanzar sus metas más anheladas cuando logra la unidad de acción y se moviliza, superando obstáculos que incluyen tropas intervencionistas e injerencias diplomáticas que limitan el ejercicio pleno de la soberanía nacional.
