Hungría despide a su presidente tras reforma constitucional impulsada por el nuevo gobierno de Péter Magyar

El presidente húngaro Tamás Sulyok firmó este lunes la enmienda constitucional que ordena su destitución inmediata, luego de una semana de intensas presiones políticas. La medida fue aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento, dominado por el partido Tisza, que lidera el primer ministro Péter Magyar, vencedor de las últimas elecciones.

“Tras una cuidadosa consideración de mis posibilidades legales y de mi conciencia, cumplo con mi obligación conforme a la Ley Fundamental. Mi firma es el sello definitivo de mis obligaciones como presidente de la República”, declaró Sulyok en un video difundido en su cuenta de Facebook. Con su rúbrica, el mandatario evitó un conflicto constitucional y un posible proceso de destitución, al firmar en el límite del plazo legal.

Transición política y reorganización institucional

La reforma constitucional, votada con una ovación de pie por los diputados del partido Tisza, representa el desenlace más dramático de la transición política tras la derrota electoral de Viktor Orbán, quien gobernó durante dieciséis años. Sulyok, considerado por los nuevos legisladores como un aliado de la administración anterior y un obstáculo para la reorganización institucional, fue removido bajo el argumento de una “pérdida de confianza social”.

A partir de este lunes, la presidenta del Parlamento, Agnes Forsthoffer, asumirá el cargo de manera interina, mientras la cámara cuenta con un plazo máximo de 30 días para designar al nuevo jefe de Estado. La interinidad podría extenderse hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución o, en su defecto, hasta por cinco años.

Medidas para desmontar el legado de Fidesz

La enmienda incluyó un límite de 12 años para los mandatos parlamentarios y una edad máxima de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional, lo que provocará el retiro inmediato del presidente de la corte, Peter Polt, otro funcionario vinculado a Orbán. Estas medidas forman parte del programa del partido Tisza para desmontar las estructuras de poder construidas por el Fidesz y recuperar el control de instituciones estatales que, según los nuevos legisladores, quedaron cooptadas por intereses partidarios.

Péter Magyar, primer ministro y arquitecto de la reforma, defendió la urgencia de la medida como una respuesta necesaria para restaurar la confianza en las instituciones, limitar el poder personal y asegurar que el Estado represente verdaderamente a los ciudadanos. Magyar celebró la aprobación de la enmienda con un mensaje en redes sociales donde sostuvo que Hungría recupera la certeza de que el poder puede ser controlado y los recursos públicos protegidos.

En su mensaje grabado, Sulyok reconoció que la firma constituía su deber formal, pero advirtió que la iniciativa supone una herida profunda para la democracia constitucional húngara, al desplazar de forma abrupta a una autoridad electa y sentar un precedente negativo sobre la separación de poderes.

Desde la restauración democrática de 1989 hasta 2010, Hungría funcionó bajo reglas democráticas, pero desde la llegada de Fidesz, el sistema sufrió una transformación profunda con el copamiento de cargos clave y la erosión de contrapesos. El nuevo oficialismo intentó desmontar ese andamiaje a través de reformas legales de amplio alcance.

Por Capital RD

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