El Gobierno de la República Dominicana determinó la expulsión de nueve diplomáticos provenientes de Cuba junto a sus familiares, otorgándoles un periodo de siete días para dejar el territorio nacional. La medida fue comunicada oficialmente por el Ministerio de Relaciones Exteriores, institución que fundamentó la acción en sus "facultades" amparadas por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y el Derecho Internacional, aunque no se detallaron las razones específicas que motivaron este movimiento.
Reacción de Cuba y tensiones políticas
Desde La Habana se manifestó un rechazo contundente ante la resolución dominicana. Las autoridades cubanas sostienen que la decisión carece de motivos válidos y señalan que República Dominicana está cediendo ante las presiones ejercidas por el Gobierno de Estados Unidos. Según la denuncia del gobierno cubano, esto forma parte de una estrategia de Washington para aislar a la isla, calificando la postura dominicana como una adhesión a la agenda hostil de la política estadounidense.
El conflicto actual se suma a otros puntos de fricción recientes, como la exclusión de Cuba de la X Cumbre de las Américas y el cambio de postura de la República Dominicana en una votación de la Asamblea General de la ONU respecto al bloqueo. Pese a este escenario de tensión entre los gobiernos, Cuba subrayó que los vínculos históricos entre ambos pueblos, originados en sus procesos de independencia, se mantienen vigentes por encima de las diferencias políticas actuales.
Antecedentes de la relación bilateral
La relación diplomática entre ambas naciones ha atravesado periodos de interrupción y restablecimiento. Tras haber estado suspendida desde 1959 —año en que Fidel Castro tomó el poder en Cuba y se reinstauró la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo—, las relaciones fueron normalizadas en 1996. Este reciente incidente pone a prueba la estabilidad de los lazos bilaterales en medio de un entorno de alta complejidad geopolítica en la región.
