El empresario y exdirectivo Gersson Rosas, reconocido por su papel clave en el campeonato de los New York Knicks en la NBA, se ha convertido en nuevo accionista del club colombiano Internacional de Bogotá. El profesional, nacido en Bogotá, busca trasladar las estrategias y la filosofía de éxito que aplicó en el baloncesto estadounidense al fútbol profesional de su país de origen.
Rosas destacó que su integración al grupo de dueños norteamericanos —que incluye figuras como Ryan Reynolds, Eva Longoria, Sam Porter y All Tillis— responde a un proyecto con un propósito que trasciende lo deportivo. Según explicó, la intención es generar un impacto cultural y comunitario en la región, más allá de la simple competencia en la cancha.
Identidad y visión a largo plazo
El nuevo accionista enfatizó que el objetivo del club no es obtener un éxito momentáneo, sino construir una institución sólida y duradera. En sus declaraciones, subrayó la importancia de la identidad de marca y la conexión con la afición, comparando la experiencia de unión ciudadana que vivió en Nueva York con lo que pretenden lograr en Bogotá.
"Nuestro propósito no es solo ganar una vez y desaparecer; nosotros queremos ser un muy buen equipo por mucho tiempo y eso toma mucho esfuerzo. Humildamente, no hemos hecho nada todavía. Tenemos un buen comienzo, ha sido positivo, pero yo quiero traer las mismas filosofías, las mismas estrategias, las oportunidades que hemos tenido en la NBA, en los EE. UU., y buscar oportunidades que de pronto se trasladen aquí en el fútbol colombiano. Queremos que los jugadores colombianos y sudamericanos tengan confianza de venir. Las divisiones inferiores son el corazón del equipo"
Para lograr esta estabilidad, el club ha apostado por una estructura joven, manteniendo un promedio de edad de 24,6 años. La estrategia se centra en el desarrollo de la cantera y la adquisición estratégica de jugadores, evitando el gasto excesivo y priorizando la formación de talento local para proyectarlo internacionalmente.
Desafíos del fútbol profesional
Pese al optimismo, Rosas reconoció que existen retos estructurales en la liga local, tales como la gestión de los derechos de televisión, la distribución de ingresos, la organización del calendario y la falta de continuidad en los cuerpos técnicos. El empresario señaló que la rotación constante de entrenadores impide que los equipos desarrollen una identidad clara.
Respecto a la infraestructura, el club utiliza el estadio de Techo, lo cual consideran una ventaja operativa en este momento. Finalmente, Rosas hizo un llamado a la creatividad para resolver los problemas históricos del deporte profesional, asegurando que la falta de paciencia y de recursos suele ser la causa de las dificultades en las ligas competitivas.
