El patrimonio cultural subacuático de la República Dominicana, que resguarda evidencias de los pueblos que habitaron la isla antes de 1492, fue el eje de dos ponencias presentadas este martes en el auditorio del Centro Indotel, ubicado en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.
Este tipo de patrimonio comprende todos los vestigios de actividad humana con valor cultural, histórico o arqueológico que han permanecido sumergidos, total o parcialmente, por un período mínimo de un siglo. Incluye desde naufragios y urbes hundidas hasta estructuras y paisajes de la era prehistórica.
Los secretos del naufragio de Punta Espada
La primera exposición, titulada "Naufragios históricos en la República Dominicana: Patrimonio cultural subacuático del naufragio Punta Espada de mediados del siglo XVI", fue impartida por la doctora Sarah Muckerheide, de la Universidad de Indiana. Durante su intervención, la académica presentó hallazgos de su investigación sobre una embarcación de nombre aún desconocido que naufragó en el siglo XVI frente a la costa oriental del país.
"El naufragio de Punta Espada formaba parte de la Carrera de Indias, la ruta marítima que conectaba las colonias españolas en América con la metrópoli. Los barcos transportaban productos europeos hacia América para venderlos en ferias comerciales o intercambiarlos por materias primas americanas. Posteriormente regresaban a España llevando productos procedentes del Nuevo Mundo", explicó la especialista.
Muckerheide señaló que el navío se hundió frente a la costa este de la actual República Dominicana, aunque aún se desconocen su destino final y las circunstancias exactas del siniestro.
Entre los objetos recuperados del pecio se cuentan diversos artículos vinculados a la equitación, como herraduras, estribos, espuelas, clavos y barriles de clavos para herraduras. "Estos objetos fueron fundamentales para el transporte de personas y mercancías en las Américas", comentó la investigadora. También se hallaron instrumentos para medir bienes de alto valor, como metales preciosos, materias primas, monedas y productos medicinales, incluyendo pesas anidadas, balanzas y juegos de pesas para monedas. "Las pesas anidadas son tan precisas que, incluso después de permanecer 450 años bajo el mar, siguen registrando el mismo peso que una balanza digital moderna", aseguró la doctora.
El legado taíno en el manantial Dos Hermanas
La segunda conferencia, "Patrimonio Cultural Taíno en ambientes sumergidos: investigaciones preliminares en el manantial Dos Hermanas", estuvo a cargo de la arqueóloga mexicana Pamela Lara Tufiño, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y estudiante de doctorado de la Universidad de Indiana. Su ponencia se centró en los objetos dejados por los pobladores originarios de la isla en el manantial Dos Hermanas, ubicado en la provincia de San Pedro de Macorís.
"Los cuerpos de agua tuvieron una enorme importancia para los pueblos indígenas, no solo como lugares de obtención de agua, sino también como espacios fundamentales para la configuración de los asentamientos, la conexión entre distintas comunidades y la construcción de relaciones sociales", explicó la arqueóloga. Añadió que, según la cosmovisión taína y las fuentes históricas, las cuevas eran centrales en los mitos de creación de elementos naturales como la Luna y el origen de los humanos, además de estar vinculadas a deidades de huracanes y lluvia, y servir como espacios funerarios.
"Algunos investigadores consideran que esta región formaba parte del cacicazgo de Higüey en el momento de la llegada de los españoles. Este desarrollo político y social favoreció la creación, permanencia y difusión de determinados símbolos y concepciones cosmológicas compartidas por las comunidades que habitaban esta zona", aseguró Lara Tufiño.
Ambas charlas se realizaron en el marco del XXXI Congreso Internacional de Arqueología del Caribe, organizado por la Asociación Internacional de Arqueología del Caribe. Este encuentro reúne a investigadores con trayectoria académica y científica que trabajan en arqueología caribeña, y también abre sus puertas a estudiantes de arqueología y antropología, gestores del patrimonio y público interesado.
