Un reciente informe técnico de la Superintendencia de Bancos (SB) determinó que existe una conexión estadística relevante entre la exposición a condiciones climáticas extremas y la probabilidad de que ciertos sectores de la cartera de crédito comercial en la República Dominicana incumplan sus pagos. El estudio, publicado el 7 de octubre de 2026, analizó datos desde noviembre de 2013 hasta diciembre de 2025, examinando 17 áreas económicas para entender cómo las sequías o las lluvias intensas afectan la estabilidad financiera.
La investigación diferencia los impactos según el tipo de fenómeno meteorológico. Por un lado, los periodos de escasa precipitación o déficit hídrico muestran una mayor probabilidad de impago en sectores como la Administración Pública y Defensa, la Construcción y el Comercio. Por otro lado, las lluvias excesivas impactan con mayor fuerza a las Actividades Financieras y de Seguros, el Transporte y Almacenamiento, y la Industria Manufacturera.
Impacto diferenciado por sectores y regiones
El análisis detallado revela que la vulnerabilidad no es igual para todos los negocios. En el caso de las sequías, la Administración Pública y Defensa registró un incremento de 2.4 puntos porcentuales en el riesgo de incumplimiento, seguida por la Construcción con 1.9 puntos y el Comercio con 0.2 puntos. En contraste, ante lluvias intensas, las Actividades Financieras y de Seguros lideraron el aumento con 2.4 puntos porcentuales, seguidas por Transporte y Almacenamiento con 1.2 puntos y la Industria Manufacturera con 0.6 puntos.
A nivel geográfico, las proyecciones hacia el año 2030 bajo escenarios de altas emisiones sugieren que las zonas con mayor riesgo por falta de lluvias serían Monseñor Nouel, Samaná y La Altagracia. Mientras que, ante el exceso de precipitaciones, las provincias de Independencia y Bahoruco presentarían los mayores niveles estimados de riesgo.
Perspectiva sobre la estabilidad del sistema financiero
Pese a los hallazgos, la Superintendencia de Bancos aclaró que estos valores son estimaciones de asociación y no implican que un evento climático cause automáticamente un impago. Asimismo, la institución subrayó que el impacto total sobre el sistema financiero nacional es reducido, ya que los efectos se concentran en actividades y territorios específicos.
La SB enfatizó que, aunque sectores como la construcción pueden sufrir retrasos por sequías y la industria manufacturera puede enfrentar interrupciones logísticas por lluvias, el riesgo agregado es manejable. La autoridad supervisora recomendó seguir desarrollando herramientas para identificar estas concentraciones de riesgo y fortalecer la gestión de supervisión y las pruebas de estrés climático ante la posible mayor frecuencia de sequías en las próximas décadas.
