Los recursos económicos que los dominicanos residentes en el exterior envían a sus familiares siguen siendo un soporte fundamental para la economía nacional, alcanzando la cifra de 3,019.6 millones de dólares en los primeros tres meses del año 2026, según informó el Banco Central.
Crecimiento sostenido de los envíos
Este monto representa un incremento en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se recibieron 2,962.9 millones de dólares. La tendencia al alza se ha mantenido a lo largo del tiempo, consolidando a Estados Unidos como el principal origen de estos recursos.
Durante todo el año 2025, el flujo total de remesas llegó a 11,866.3 millones de dólares, una cifra catalogada como histórica por la autoridad monetaria, reflejando un crecimiento interanual del 10.3%, equivalente a 1,110.3 millones adicionales respecto a 2024.
Factores que influyen en el comportamiento
Para el mes de marzo de 2026, el monto recibido fue de 1,149.2 millones de dólares, mostrando un aumento del 3.5% frente al mismo mes del año anterior, a pesar de las presiones inflacionarias derivadas del contexto internacional y conflictos como la guerra en Medio Oriente.
El Banco Central proyecta que el crecimiento anual para este 2026 será de un 3.5%, un ritmo menor al observado en 2025, lo cual atribuye a la entrada en vigor, en enero pasado, de un nuevo impuesto aplicable a los envíos desde Estados Unidos y a la incertidumbre del entorno global.
Origen de los recursos
El informe detalla que la inmensa mayoría de las remesas proviene de Estados Unidos, con 879.9 millones de dólares, lo que representa el 84.2% del total recibido en marzo. España se ubica en segundo lugar con 54.9 millones (5.3%), seguida de Haití e Italia, cada una con el 1.1%, y Suiza con el 1.0%.
Importancia estratégica para el país
El impacto de estos flujos de dinero trasciende las cifras, desempeñando un rol clave en la estabilidad económica dominicana. Generan divisas fundamentales, junto al turismo y las exportaciones, para equilibrar la balanza de pagos.
Además, contribuyen a mantener la estabilidad relativa del tipo de cambio al proveer una oferta constante de dólares en el mercado. También funcionan como un estabilizador económico en épocas de crisis, cuando otros ingresos pueden disminuir, y mejoran directamente la calidad de vida de miles de familias que dependen de ellos para cubrir sus necesidades básicas.
