El reto de la República Dominicana: lograr que el crecimiento económico alcance a toda la sociedad

La República Dominicana enfrenta el desafío de armonizar su exitoso modelo de desarrollo con una distribución más equitativa de la riqueza para evitar la creación de dos realidades sociales distintas en el país. El objetivo principal es que los beneficios generados por la estabilidad política y el crecimiento económico lleguen a todos los sectores, evitando que la prosperidad se concentre únicamente en una clase media consolidada y en el sector empresarial.

Un modelo de éxito con deuda social

En las últimas décadas, la sociedad dominicana ha logrado consolidar un entorno de estabilidad monetaria, política y una fuerte atracción de inversión extranjera. Este progreso se basa en un modelo que transitó de la agricultura tradicional hacia sectores como las zonas francas, el turismo y la minería, lo cual ha otorgado al país una reputación internacional positiva.

Sin embargo, el sociólogo Carlos Andújar Persinal advierte sobre la existencia de grandes grupos urbanos que viven en condiciones de marginación. Esta brecha entre el crecimiento macroeconómico y la realidad de los sectores más vulnerables plantea riesgos para la seguridad ciudadana y la cohesión social, especialmente en lo que respecta al empleo y la delincuencia en los barrios.

Lecciones de la región latinoamericana

El análisis compara la situación dominicana con la de otros países de la región que, a pesar de haber alcanzado niveles de competitividad notables, han sufrido retrocesos debido a la desigualdad:

  • México: Presenta una economía poderosa vinculada a Estados Unidos, pero con una población marginal extensa.
  • Brasil: Posee una gran capacidad comercial, pero enfrenta la problemática de las favelas.
  • Chile: Ha experimentado una pérdida de competitividad y un aumento de la población marginada del modelo económico.
  • Colombia: Combina una economía abierta al mundo con altos índices de exclusión social e inestabilidad política.
  • Argentina: Pasó de ser un referente regional a enfrentar serias sombras económicas.

Hacia un desarrollo sostenible y compartido

Para asegurar la sostenibilidad del progreso alcanzado, es necesario que la planificación estratégica permita que el bienestar se distribuya de forma equilibrada. Esto implica fomentar políticas de empleo que integren a los sectores excluidos y combatir la corrupción tanto en el sector público como en el privado.

La meta es fortalecer el modelo actual sin imponer regulaciones que frenen la inversión, logrando que el desarrollo económico sea la base de un avance social y cultural que beneficie a la totalidad de la nación dominicana.

Por Capital RD

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