Diocesis Stella Maris ordena a sus primeros sacerdotes en ceremonia histórica

La Diócesis de Stella Maris, en la República Dominicana, celebró por primera vez la ordenación sacerdotal de dos nuevos presbíteros este sábado 18 de abril: Víctor Manuel Acosta Sánchez y Jesús Alberto de la Cruz Familia.

La misa, presidida por el obispo diocesano Mons. Manuel Antonio Ruiz, tuvo lugar en la catedral local, la cual se vio colmada por familiares, amigos, religiosos y cientos de fieles.

Un hito para la nueva diócesis

Mons. Ruiz destacó la importancia del evento, señalando que "Este día es muy especial, no sólo para estos dos diáconos que van a ser ordenados presbíteros, sino que hoy se estrena esta diócesis Stella Maris con sus primeros sacerdotes ordenados acá". El prelado enfatizó el compromiso de los nuevos sacerdotes como pioneros, afirmando que "son los primeros y son aquellos que todo el mundo va a mirar".

La Diócesis de Stella Maris fue creada en agosto de 2025 por el Papa León XIV, quien designó a Mons. Ruiz como su primer obispo. En la concelebración eucarística también participaron Mons. Benito Ángeles, Obispo Emérito de Santo Domingo, y Mons. Jesús Castro, Obispo de Higüey.

El llamado al servicio pastoral

En su homilía, el obispo Ruiz recordó la figura del buen pastor que da la vida por sus ovejas, motivado por el amor y no por la recompensa. Instó a los nuevos sacerdotes a llevar la buena noticia y a sanar los corazones desgarrados, subrayando que "La tarea es grande y qué bueno que la gente nos llame curas, porque tenemos el compromiso de curar esas almas y esos corazones".

El obispo también hizo un llamado a los fieles, pidiéndoles que cuiden y recen por sus sacerdotes. "Cuiden a sus sacerdotes, en todo momento ayudarlos a ser buenos sacerdotes", expresó.

Reflexiones sobre el ministerio sacerdotal

Mons. Ruiz alentó a los ordenandos a evitar la rutina en la celebración de los sacramentos, a renovarse cada día en la oración y a mantener las "cuatro cercanías" mencionadas por el Papa Francisco: con Dios, con el obispo, con los demás sacerdotes y con los fieles.

Recordando las palabras de San Agustín, describió al sacerdote como "una lámpara de barro, una lámpara de barro y frágil, limitado, pecador pero la luz que porta esa lámpara de barro no es la suya, es la de Jesucristo".

Por Capital RD

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