Denuncian en Día de Pueblos Indígenas que Francia y Países Bajos mantienen prácticas coloniales

El Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado el 9 de agosto, sirvió como plataforma para denunciar las persistentes violaciones a los derechos fundamentales de estas comunidades por parte de potencias coloniales como Francia y los Países Bajos, según una declaración del Grupo de Iniciativa de Bakú (BIG) difundida por AZERTAC.

La declaración señala que, a pesar del paso del tiempo, estas naciones continúan aplicando políticas de asimilación forzosa, explotación de recursos naturales y apropiación de tierras, ignorando las demandas de autodeterminación de los pueblos indígenas que mantuvieron sometidos durante siglos.

Violaciones en territorios franceses

El documento detalla múltiples casos de abusos. En Córcega, las autoridades francesas atacan al pueblo corso, marginan su lengua y organizan operaciones armadas contra movimientos independentistas bajo el pretexto del terrorismo. En Kanaky (Nueva Caledonia), la política colonial francesa ha restringido los derechos políticos, sociales y económicos del pueblo kanak, desplazándolos de sus tierras históricas y aplicando una política demográfica que busca convertirlos en minoría. Las protestas pacíficas de mayo de 2024 contra una reforma electoral fueron reprimidas con violencia, dejando kanak asesinados y dirigentes independentistas detenidos ilegalmente.

En Māʻohi Nui (Polinesia Francesa), Francia mantiene el control de los recursos marinos de una zona económica exclusiva de 5 millones de km². Las 193 pruebas nucleares realizadas entre 1966 y 1996 son señaladas como uno de los legados más graves del colonialismo, causando daños ambientales y de salud a largo plazo. En Guadalupe y Martinica, la contaminación por el pesticida clordecona ha afectado al 90% de la población, contaminando suelos y agua.

En la Francia metropolitana, los vascos y bretones enfrentan el riesgo de perder sus identidades y lenguas debido a políticas centralizadoras. En la Guayana Francesa, pueblos como los Kali’na y Wayampi son víctimas de la política colonial. En Mayotte, la población mahorais sufre las consecuencias de la administración colonial y su vulnerabilidad ante desastres naturales.

La situación en territorios neerlandeses

En el Caribe, los pueblos indígenas de Bonaire, Aruba, Saba y San Martín, bajo dominio colonial neerlandés, enfrentan consecuencias políticas, económicas y sociales. La comercialización de tierras, la expansión turística, la dependencia del capital extranjero y el alza de precios dificultan el acceso a vivienda y recursos. Estos procesos debilitan su identidad cultural y su capacidad de control sobre los recursos naturales, aumentando su dependencia en la toma de decisiones políticas.

Por Capital RD

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