De promotor a arquitecto: cómo Collado convirtió el turismo dominicano en una plataforma de inversión
Por Capital RD | Inteligencia estratégica
Hay una diferencia sustantiva entre atraer turistas y atraer capital. La primera se resuelve con promoción. La segunda exige arquitectura institucional: reglas claras, financiamiento estructurado, ordenamiento territorial y capital humano. En 2026, República Dominicana pasó de US$6,750 millones negociados en Fitur 2025 a US$13,370 millones en Fitur 2026, un salto de US$6,620 millones. Ese número no se explica por una feria mejor montada. Se explica por lo que hay detrás.
La banca como contraparte, no como espectador
El primer cambio de arquitectura es el más visible y el menos comentado. Los US$13,370 millones de Fitur 2026 no son una estimación ministerial: son acuerdos con contrapartes bancarias identificables. El Banco Popular cerró US$6,200 millones para 36 proyectos, con 90 % destinado al sector hotelero y 60 % concentrado en la región Este, que se traducirían en 14,000 habitaciones, 13,000 empleos directos y 39,000 indirectos. Banreservas negoció US$4,200 millones en 60 reuniones, respaldando 30 nuevos proyectos hoteleros, puertos de cruceros y parques temáticos. El BHD cerró más de US$2,970 millones en 50 reuniones.
En total, más de 150 reuniones de negocios sostenidas por los bancos comerciales, con 60 empresas como coexpositoras y unas 1,500 reuniones privadas que posicionaron a proveedores locales como aliados de los proyectos extranjeros.
La lectura para el inversionista es directa: el Estado no promociona y espera. Convoca al sistema financiero doméstico a la mesa de negociación y sale con financiamiento comprometido. Esa es una diferencia estructural respecto del modelo tradicional de feria turística. No es casual que la Asociación de Bancos Múltiples haya reconocido públicamente la labor de Collado por su transparencia y su trabajo en favor de la promoción de la inversión en el sector.
Del stand a la sala de fondos
El segundo cambio es de interlocutor. El Foro de Inversiones organizado por MITUR en enero reunió a más de 300 participantes: fondos de inversión, asesores financieros, fondos inmobiliarios, fondos de infraestructura y family offices, junto a actores públicos y privados. Los proyectos presentados totalizan más de 30,000 habitaciones hoteleras y no hoteleras, con potencial de alojar a más de un millón de turistas adicionales.
Eso ya no es marketing de destino. Es originación de deal flow.
La progresión culmina en Nueva York. En febrero, Collado sostuvo encuentros de alto nivel con JP Morgan, Bank of America, Standard & Poor’s y American Express, donde presentó las proyecciones del turismo dominicano para 2026. El propio ministro enmarcó ese posicionamiento en tres factores: planificación a largo plazo, gestión basada en datos y una visión de desarrollo sostenible que prioriza tanto la rentabilidad como el impacto social.
Cuando un ministro de Turismo se sienta con una calificadora de riesgo y con la banca de inversión global, el turismo ha dejado de ser un sector y se ha convertido en una clase de activo.
El capital doméstico también entró
Un dato que suele pasarse por alto: la inversión turística ya no depende exclusivamente del capital extranjero. Collado ha señalado que las inversiones en el sector están en su mejor momento, específicamente las de capital dominicano, que se registran en un 70 % con fondos de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y de familias del sector.
La implicación es estratégica. Cuando las AFP dominicanas asignan capital al turismo, el sector deja de ser una apuesta cíclica y pasa a ser un activo de largo plazo dentro del ahorro previsional del país. Eso alinea incentivos entre el Estado, el capital privado y el ciudadano ahorrista, y crea un piso de estabilidad que ninguna campaña de promoción puede comprar.
Ordenamiento territorial: la condición habilitante
Ninguna de las cifras anteriores se sostiene si el territorio se desordena. Y aquí la gestión ha sido explícita. Collado ha impulsado el plan de ordenamiento territorial con los hoteleros de Miches, Las Terrenas y Samaná, advirtiendo que no permitirá que Las Terrenas se siga desorganizando. Punta Bergantín tiene su plan; Bayahíbe y Caleta lo consensuaron con la comunidad; y el ordenamiento de Bávaro y Punta Cana avanzó en la agenda.
Desde el sector privado, la lectura coincide. ASONAHORES ha situado el ordenamiento territorial, la diversificación del producto y la preservación de la estabilidad y seguridad jurídica como los tres ejes que sostienen la competitividad y la atracción de inversión extranjera.
Para el desarrollador, esto es lo que separa un polo turístico de un caos inmobiliario: previsibilidad de uso de suelo. Es, literalmente, una variable de valuación.
La demanda, blindada
La arquitectura se completa por el lado de la demanda. MITUR aseguró la conectividad europea tras reunirse con los CEO y altos ejecutivos de TUI, Air Europa, World2Fly, Iberia, Neos, Discover y Edelweiss, aerolíneas que canalizan más del 90 % del turismo europeo hacia el país, consolidando más de 1 millón de asientos entrantes anuales en 2026. MSC Cruceros formalizó a La Romana como Home Port permanente, con itinerarios semanales que garantizan flujo más allá de las temporadas tradicionales.
Y los resultados validan la estructura. El Banco Central proyecta que el turismo generará más de US$12,500 millones al cierre de 2026. Entre enero y marzo llegaron 3,710,374 visitantes, el mayor registro para un primer trimestre. El EMBI dominicano se ubicó en 177 puntos básicos al 20 de mayo, muy por debajo del promedio regional de 264 puntos básicos.
Capital humano: el eje que casi nadie mide
El componente menos glamoroso es quizá el más determinante en el mediano plazo. Diez mil habitaciones nuevas en tres años requieren personal para operarlas. La gestión ha situado la inversión y el capital humano como ejes transversales, y ha llevado la formación incluso al servicio exterior: MITUR desarrolló un programa de capacitación turística para diplomáticos y funcionarios del MIREX, con sesiones sobre gobernanza turística, inversión, conectividad aérea y sostenibilidad, para convertir a las representaciones diplomáticas en actores activos de la promoción del destino.
Es una señal de método: se está construyendo un aparato, no una campaña.
Lectura Capital RD
El mérito de la gestión de Collado no está en la cifra de Fitur. Está en que la cifra de Fitur tiene detrás una cadena verificable: banca comprometida, fondos institucionales convocados, ordenamiento territorial en marcha, conectividad asegurada, capital doméstico movilizado vía AFP y una narrativa validada ante calificadoras de riesgo internacionales.
Para el inversionista que evalúa entrar a República Dominicana, la conclusión operativa es esta: el país no le está vendiendo un destino. Le está ofreciendo una plataforma con financiamiento identificable, demanda contratada y reglas de suelo definidas. Esa es una proposición de valor de otra categoría, y explica por qué en 2025 la IED alcanzó US$5,032.3 millones, el mayor nivel histórico, con turismo concentrando el 26.3 % del total.
El turismo dominicano dejó de competir por turistas. Está compitiendo por capital. Y en esa mesa ya tiene silla.
Fuentes: Ministerio de Turismo de la República Dominicana (MITUR); Banco Central de la República Dominicana; Diario Libre; Listín Diario; ASONAHORES; Asociación de Bancos Múltiples.
