El Gobierno de Cuba expresó su total desacuerdo con la determinación de la República Dominicana de expulsar a diez miembros de su cuerpo diplomático y a sus familias de Santo Domingo. La medida, tomada el pasado 12 de agosto de 2026, ha generado una fuerte tensión en las relaciones bilaterales entre ambas naciones caribeñas.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la acción como un movimiento "desproporcionado e injustificado", asegurando que esta decisión es producto de la influencia política de Estados Unidos con el fin de aislar a la isla. Según el funcionario, la postura de Santo Domingo refleja un alineamiento con las políticas de Washington, mencionando como ejemplos la exclusión de Cuba de la Cumbre de las Américas y el cambio en el voto dominicano ante la ONU respecto al embargo.
Postura de las cancillerías
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), se defendió la labor de sus diplomáticos, afirmando que siempre han operado respetando la legislación dominicana y cumpliendo con la Convención de Viena de 1961. El gobierno cubano sostiene que la expulsión busca debilitar su posición en la región.
Por otro lado, la Cancillería de la República Dominicana defendió su derecho a tomar esta decisión, basándose en las facultades soberanas que el derecho internacional otorga a los países receptores para gestionar su presencia diplomática. El Ministerio dominicano indicó que el asunto se tratará con discreción a través de canales diplomáticos privados, sin dar mayores detalles sobre los motivos específicos de la salida de los funcionarios.
Impacto en la relación bilateral
Este incidente representa un retroceso significativo para la relación entre Cuba y República Dominicana, la cual se había restablecido formalmente en 1996. El quiebre diplomático se suma a otros roces que La Habana ha tenido recientemente con gobiernos de Ecuador y Costa Rica.
