El Ministerio de la Mujer de la República Dominicana llevó a cabo una extensa consulta nacional que reunió las voces de cerca de 4,750 mujeres en todas las provincias del país, estableciendo una base de legitimidad para futuras políticas públicas contra la violencia de género.
Un mandato claro desde las provincias
La iniciativa, denominada "Gran Consulta: Rumbo a la CSW2026″, se desarrolló con apoyo internacional y logró una participación mayoritaria del interior del país, con un 82.7% de las asistentes provenientes de provincias fuera de Santo Domingo. Este proceso permitió que las mujeres expusieran directamente al Estado sus experiencias, temores y necesidades, convirtiéndose en un acto político de gran relevancia.
Los resultados dejan un mandato preciso: el 67.6% de las participantes identificó la prevención de la violencia como su principal prioridad, el 56% exigió autonomía económica y el 51.1% reclamó un acceso real a la justicia. Estas demandas, surgidas desde las propias afectadas, conforman una hoja de ruta clara para la acción estatal.
Iniciativa incluye a la población masculina
Paralelamente, el Ministerio de la Mujer impulsa la Consulta Nacional de Hombres, bajo el lema "Voces que aportan soluciones desde la población masculina", con el objetivo de involucrar a 5,000 hombres en la construcción de masculinidades no violentas. Esta apuesta busca romper con la lógica tradicional que aborda la violencia de género solo desde la perspectiva de las víctimas, reconociendo explícitamente a los hombres como parte del problema y, por tanto, de la solución.
Contexto de urgencia y compromiso
El proceso consultivo se desarrolla en un contexto marcado por la violencia, con 32 mujeres fallecidas por feminicidios en lo que va del año 2026. La columna de opinión que analiza el proceso destaca que honrar a las víctimas, como Indhira Carolina Beltré y Esmeralda Moronta, implica transformar los datos de su experiencia —como el 63.8% que sentía miedo o el 87% que no realizó denuncias— en políticas públicas concretas y efectivas.
La autora argumenta que, aunque los pasos dados no son suficientes, constituyen el camino necesario para avanzar. Señala que iniciativas como la Gran Consulta, la Consulta de Hombres, el reconocimiento público de las fallas del sistema y la Reforma "Déjala Ir" que avanza en el Congreso, representan avances que deben ser nombrados, sostenidos y exigidos con mayor fuerza.
En definitiva, el artículo concluye que las mujeres dominicanas ya han expresado sus demandas y que ahora corresponde al Estado traducir esa voz colectiva en acciones, presupuestos, leyes y protocolos que materialicen la protección anhelada.
