La República Dominicana cuenta, por primera vez, con un catálogo nacional estandarizado para identificar de manera individual a los manatíes del Gran Caribe, utilizando principalmente fotografías tomadas con drones. El estudio, publicado en la revista científica Novitates Caribaea, representa un avance significativo en la conservación de esta especie en el país.
La investigación, realizada por especialistas de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), se titula "Primer catálogo nacional de fotoidentificación del manatí del Gran Caribe (Trichechus manatus manatus) en la República Dominicana mediante el uso de drones". El trabajo fue publicado en julio de 2026 y contó con la participación de Rita I. Sellares-Blasco, Rachel Plekaniec, María F. Villalpando, Marvin Del Cid y Valeria P. Herrera.
Una herramienta científica para la conservación
La técnica de fotoidentificación se basa en el uso de cicatrices, mutilaciones, patrones de pigmentación y otras características anatómicas visibles para diferenciar a un manatí de otro. Esto permite reconocer a un mismo animal cuando es observado en otra fecha o localidad, facilitando el estudio de sus desplazamientos, permanencia en áreas específicas, comportamiento y uso de hábitats.
Rita Sellares, primera autora de la publicación, expresó su satisfacción por la difusión del estudio, ya que considera que fortalece el conocimiento científico disponible sobre los manatíes en la República Dominicana. Explicó que el mayor valor de la fotoidentificación radica en la posibilidad de seguir a cada individuo a lo largo del tiempo y generar información que ayude a comprender mejor la dinámica de la población y a orientar las medidas de conservación.
“Es fundamental dar continuidad al monitoreo y realizar levantamientos periódicos que permitan seguir la trayectoria de los individuos y evaluar cómo evolucionan las poblaciones a lo largo de los años”, dijo Sellares. La investigadora señaló que las series de datos a largo plazo permitirán conocer mejor las tendencias poblacionales, medir el impacto de las acciones de conservación y disponer de evidencia científica para proteger a la especie con mayor eficiencia.
Más de 600 vuelos en 11 localidades costeras
Entre mayo de 2023 y diciembre de 2025, el equipo realizó 611 vuelos con drones en 11 localidades costeras identificadas como áreas con presencia recurrente de manatíes. Los levantamientos abarcaron la bahía de Manzanillo, Estero Hondo, Luperón, La Isabela, Las Terrenas, Sabana de la Mar, Miches, Bayahíbe, Puerto Viejo, el Club Náutico de Barahona y playa Pedernales.
Durante los vuelos se registraron 179 avistamientos. Las Terrenas presentó la mayor cantidad, con 63 observaciones, equivalentes al 35 % del total. Le siguieron Puerto Viejo, en Azua, con 29; Estero Hondo, en Puerto Plata, con 24; y el Club Náutico de Barahona, con 21. El archivo fotográfico también incorporó registros obtenidos entre 2021 y 2023 durante el censo nacional con drones, así como en vuelos oportunistas y mediante fotografías aportadas por buzos.
De miles de imágenes a un catálogo de 45 individuos
Durante una primera revisión, se descartaron alrededor de 18,052 imágenes que no reunían las condiciones necesarias para la fotoidentificación. De las imágenes restantes, se preseleccionaron 225 fotografías debido a la visibilidad de marcas anatómicas diagnósticas. De estas, 66 cumplieron los criterios mínimos de calidad y distintividad establecidos por los investigadores.
El análisis permitió identificar inicialmente a 48 individuos. Finalmente, 45 manatíes fueron incorporados al catálogo, mientras que tres fueron excluidos porque las imágenes disponibles no mostraban características suficientemente confiables para garantizar su identificación futura. A cada individuo incorporado se le asignó un código alfanumérico compuesto por las letras TMRD, correspondientes a Trichechus manatus y República Dominicana, y un número consecutivo.
La cola fue la región corporal más útil para reconocer a los manatíes. El 73 % de las marcas diagnósticas utilizadas para la identificación se localizó en esa parte del cuerpo. Las mutilaciones o los cortes en los bordes de la cola constituyeron el tipo de marca más frecuente y estuvieron presentes en el 33 % de los individuos evaluados.
La publicación señala que algunas cicatrices extensas eran compatibles con impactos de hélices, mientras que muchas de las mutilaciones encontradas consistían en pequeños cortes en los bordes de la cola que podían resultar difíciles de observar cuando la visibilidad no era adecuada.
