Científicas del INTEC transforman yuca y arroz en bioplásticos para combatir la contaminación en RD

Dos investigadoras del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) están desarrollando bioplásticos a partir de residuos agroindustriales locales, como la yuca y la cascarilla de arroz, ofreciendo una alternativa real al problema de la contaminación plástica en la República Dominicana. Pamela Tejada Tejada y Yadieli Vargas trabajan en el Laboratorio de Reactores y Biorreactores del INTEC, transformando materiales de descarte en biocompuestos que podrían reemplazar a los plásticos de un solo uso.

Mientras el país se alista para celebrar el Día del Padre, estas científicas continúan su labor en los laboratorios del INTEC, enfocadas en crear materiales que no dañen el medio ambiente. La yuca, un tubérculo ancestral que ha sido base de la alimentación dominicana, se convierte así en la materia prima de un plástico biodegradable, en un proceso que busca construir un futuro más limpio.

La diferencia entre bioplásticos y plásticos comunes

El plástico convencional, derivado del petróleo, es un material persistente que puede tardar cientos de años en degradarse. Los bioplásticos, en cambio, se elaboran a partir de materias primas vegetales o renovables, como el almidón de yuca o la cascarilla de arroz, y están diseñados para tener un ciclo de vida más corto y menos dañino. Tejada Tejada, encargada de la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales del INTEC, aclara que no se trata de sustituir el plástico, sino de complementarlo. "El plástico es un material muy valioso. Lo que buscamos es que, principalmente los plásticos de un solo uso, los desechables, puedan incorporar la parte biobasada", afirmó.

El mito de lo biodegradable y lo 'ecofriendly'

Un malentendido común entre los consumidores es que un material biodegradable se degrada en cualquier lugar. Tejada Tejada explica que la biodegradabilidad tiene "nombre y apellido": un material puede ser biodegradable en suelo, pero no en el mar, o degradarse en condiciones de compostaje industrial, pero permanecer intacto en un río. "Si el fin de vida de un envase de detergente va a terminar en un río, no me interesa que sea biodegradable en compost", señala la investigadora, indicando que la aplicación del material debe determinar el tipo de biodegradabilidad que se busca.

Las investigadoras del INTEC también desmontan el término "ecofriendly", considerándolo demasiado amplio y sin garantía. "Hay que tener bases científicas y objetivas para poder validarlo. Si algo es ecofriendly, dime cómo: en qué sentido, si se hizo un análisis de ciclo de vida completo, qué tanto influye en emisiones, en uso de agua", advierte Tejada. Este análisis de ciclo de vida es una "radiografía total" del producto, desde la obtención de la materia prima hasta su disposición final.

Materiales locales para una solución global

Yadieli Vargas, estudiante de término de Biotecnología, trabaja con dos residuos abundantes en el país: la cascarilla de arroz y el almidón de yuca de descarte. "En nuestro país consumimos mucho arroz. Asimismo como se consume, es la cantidad de residuos", explica Vargas. La cascarilla de arroz a menudo se quema o se desperdicia, generando emisiones de dióxido de carbono. La yuca proviene de biomasa en descomposición, de tubérculos que ya no pueden venderse. El proceso para obtener el biocompuesto no es sencillo, ya que la yuca en descomposición viene con fermentación hecha por microorganismos que pueden arruinar el material. Vargas realiza mensualmente pruebas microbiológicas y fisicoquímicas para controlar este proceso.

Las maquinarias del laboratorio son equivalentes a las de la industria, y el proceso incluye la producción de pellets que luego se procesan para obtener láminas, sometidas a pruebas físicomecánicas, térmicas, morfológicas y de biodegradabilidad. "Buscamos que todo lo que se cree tenga un enfoque no solo a nivel de laboratorio, sino que pueda salir y brindar una alternativa real a la situación que estamos enfrentando", afirma Tejada.

El trabajo del INTEC trasciende las fronteras dominicanas, participando en la elaboración de la Guía Técnica Regional de Plásticos Biobasados, Bioplásticos y Compostables, desarrollada con el proyecto SICA Azul y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo, con financiamiento del gobierno de Taiwán. Esta guía busca clarificar los términos relacionados con los bioplásticos para los países de la región SICA, incluyendo a República Dominicana.

Pamela Tejada Tejada, graduada de Biotecnología en el INTEC en 2019, hoy es encargada del Laboratorio de Reactores y Biorreactores y cursa una Maestría en Ciencias Ambientales, enfocada en nuevos materiales biobasados. Yadieli Vargas se incorporó a la investigación desde el segundo año de universidad, y su proyecto de tesis de grado se centra en los biocompuestos de almidón de yuca reforzados con cascarilla de arroz. Ambas representan a jóvenes científicas dominicanas trabajando con recursos locales para resolver problemas globales.

Por Capital RD

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