BID, Banco Popular y GET.transform coinciden: el capital existe, la clave es la bancabilidad de los proyectos en Latinoamérica

El principal desafío para la transición energética en América Latina ya no es la falta de capital, sino la capacidad de los proyectos para cumplir con las condiciones que exigen los inversionistas y las entidades financieras. Así lo coincidieron en señalar Marcelino Madrigal, jefe de la División de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Lizette Hermida, gerente de Negocios del Área de Banca de Inversión del Banco Popular Dominicano; y Michael Mechlinski, coordinador para Latinoamérica de GET.transform, durante el panel "Visión del Ecosistema Financiero: oportunidades y desafíos para financiar la transición energética en Latinoamérica y el Caribe".

“Nuestros sectores están invirtiendo un tercio de lo que deberían estar invirtiendo”, advirtió Madrigal al abrir el debate. Sin embargo, el ejecutivo aclaró que el problema no es la falta de recursos, sino la necesidad de crear condiciones para que el capital privado encuentre proyectos con previsibilidad, seguridad jurídica y retornos claros. “Si hay el marco institucional adecuado y la región se mantiene atractiva para la inversión, el financiamiento va a fluir donde existen las condiciones”, agregó.

El panel se realizó como antesala del FES Government & Investment, un espacio de diálogo que Future Energy Summit (FES) y la Organización Latinoamericana y Caribeña de la Energía (OLACDE) impulsarán durante la XI Semana de la Energía, programada del 6 al 9 de octubre de 2026 en Santo Domingo, República Dominicana. El encuentro reunirá a funcionarios, organismos internacionales, entidades financieras y compañías del sector para debatir sobre regulación, inversión y tecnología.

Bancabilidad: el nuevo filtro para la inversión

Lejos de señalar una escasez de recursos, los especialistas coincidieron en que la bancabilidad se convirtió en el principal filtro para acelerar la inversión privada, en un contexto donde las necesidades de infraestructura energética crecen al mismo ritmo que la incorporación de renovables, almacenamiento y nuevas demandas eléctricas. “Un proyecto puede ser técnicamente excelente, pero si todavía existen incertidumbres sobre permisos, asignación de riesgos, modelos de ingresos o condiciones contractuales, será difícil atraer la inversión”, afirmó Mechlinski.

Lizette Hermida explicó que la evaluación bancaria ya no se limita a la tecnología o la capacidad del desarrollador. Hoy, las entidades financieras analizan la estabilidad regulatoria, la calidad de los contratos de compraventa de energía (PPA), la solidez financiera del off-taker, la estructura de garantías y la previsibilidad de los flujos de caja. “Para que un proyecto sea bancable es muy importante la estabilidad y poder tener certeza de los flujos que va a generar”, afirmó la ejecutiva del Banco Popular Dominicano.

Hermida recordó que episodios recientes de curtailment en República Dominicana alteraron las proyecciones financieras de proyectos que ya habían obtenido financiamiento, demostrando que la evolución regulatoria y operativa del sistema puede modificar significativamente los ingresos esperados. “Nos fijamos mucho en el PPA, en la solidez financiera del off-taker y en tener una estructura sólida de garantías, porque el repago de la deuda depende del pago del off-taker al deudor”, explicó.

Marcelino Madrigal, del BID, remarcó que la existencia de reglas claras, organismos con funciones bien definidas y compradores de energía financieramente confiables resulta determinante para atraer capital privado. “En los últimos seis años hemos financiado aproximadamente 2.000 millones de dólares para estos programas de reforma”, destacó, al explicar que el BID impulsa cambios regulatorios e institucionales para atraer inversión privada antes de financiar proyectos específicos. Como ejemplo, mencionó las reformas implementadas en Ecuador para reactivar la inversión privada tras 15 años, el trabajo con Bolivia y el apoyo a Colombia para modernizar sus subastas.

Baterías y almacenamiento: un nuevo frente para el financiamiento

La incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) apareció como uno de los ejemplos más claros de cómo está evolucionando el financiamiento de la transición energética. En mercados como República Dominicana, donde la regulación ya exige que los nuevos proyectos renovables incorporen almacenamiento, los bancos comenzaron a adaptar sus modelos de evaluación. “Se necesitan contratos de capacidad o de disponibilidad que reconozcan el valor de lo que ofrece el proyecto en su totalidad y aseguren ingresos estables, no solo por la energía entregada, sino también por los servicios auxiliares”, sostuvo Hermida.

Desde el BID, Madrigal coincidió en que el almacenamiento atraviesa un punto de inflexión impulsado por la fuerte reducción de costos y por las crecientes limitaciones que enfrentan las redes de transmisión. “Ha habido un desarrollo brutal en temas de almacenamiento porque han bajado mucho los costos”, afirmó, anticipando que cada vez más países avanzarán hacia esquemas de remuneración que otorguen a las baterías ingresos estables, similares a los de los activos de transmisión.

El consenso del panel fue claro: la próxima ola de inversiones renovables dependerá menos de conseguir nuevos recursos y mucho más de generar proyectos con reglas claras, riesgos bien asignados y modelos de negocio capaces de ofrecer previsibilidad al capital privado. Ese será uno de los principales debates que continuará durante la XI Semana de la Energía en Santo Domingo.

Por Capital RD

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