El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ha priorizado la estabilidad cambiaria para contener la inflación, permitiendo una apreciación del peso dominicano frente al dólar estadounidense en medio de un entorno internacional desafiante, según análisis económicos.
Estrategia monetaria frente al choque petrolero
Contrario a lo que ocurre típicamente en economías importadoras de petróleo, donde un aumento en el precio del crudo presiona a la baja la moneda local, el peso dominicano se ha fortalecido. El tipo de cambio pasó de casi 65 pesos por dólar en diciembre de 2025 a menos de 60 pesos por dólar unos meses después, una apreciación que se aceleró tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
Las autoridades monetarias entienden que una depreciación abrupta del peso se traduciría rápidamente en un aumento de la inflación, dada la alta dependencia del país de las importaciones de combustibles, alimentos y bienes manufacturados.
Herramientas indirectas y credibilidad institucional
El BCRD ha logrado respaldar al peso sin reducir significativamente sus reservas internacionales, utilizando en su lugar herramientas monetarias indirectas. Una señal clara ha sido el aumento de las tasas de interés de corto plazo dentro del sistema financiero doméstico.
El incremento en las tasas pagadas por depósitos hace más atractivo mantener pesos en comparación con dólares, aumentando la demanda por la moneda local. Curiosamente, las tasas de interés de los préstamos no han aumentado en la misma proporción, lo que sugiere que los bancos podrían estar absorbiendo parte del costo para no afectar la actividad crediticia y el crecimiento económico.
Riesgos y consideraciones futuras
Esta estrategia no está exenta de riesgos. Mantener un tipo de cambio apreciado durante un choque petrolero externo prolongado puede volverse más costoso con el tiempo. Si los precios del petróleo se mantienen elevados, la economía dominicana podría enfrentar presiones por un deterioro de la balanza comercial y un menor crecimiento global.
En ese escenario, el banco central podría verse obligado a elegir entre permitir cierta depreciación del peso o endurecer aún más las condiciones monetarias. El éxito futuro dependerá en gran medida de la evolución de los precios del petróleo, las condiciones financieras internacionales y la capacidad del BCRD para preservar la confianza en su marco monetario.
El Fondo Monetario Internacional ha destacado que los países con expectativas de inflación bien ancladas, como resultado de una mayor credibilidad institucional y una gestión macroeconómica disciplinada, pueden absorber mejor los choques externos. El BCRD parece estar apoyándose fuertemente en esa credibilidad acumulada.
