La reconocida bailarina y coreógrafa dominicana Josefina Miniño, a sus 85 años, mantiene una intensa actividad profesional y afirma que no piensa en retirarse, manifestando su deseo de seguir contribuyendo al arte de la danza mientras tenga vida.
Proyecto para fortalecer la identidad nacional
Su iniciativa más reciente es 'Así somos', un espectáculo pedagógico que combina charlas sobre historia, símbolos patrios y costumbres dominicanas con presentaciones en vivo de grupos folclóricos.
El primer evento se realizará el 19 de septiembre en la Sala Manuel Rueda, con la participación del Ballet Folclórico Araujo de San Cristóbal, y luego habrá una segunda función en el Teatro Nacional.
Apoyo a grupos folclóricos y visión educativa
Miniño busca que este proyecto sirva como plataforma para los aproximadamente 40 a 50 grupos folclóricos activos en el país, a quienes pretende ofrecer orientación y herramientas para su desarrollo profesional.
La artista lamenta el lugar secundario que ocupa el folclore en la sociedad dominicana y hace un llamado a no descuidar las raíces culturales propias.
"Que bailen de todo, claro. Pero no podemos dejar de lado lo nuestro. Ahí está nuestra identidad. Un pueblo sin identidad no es pueblo", sentencia.
Trayectoria y legado familiar
Con más de siete décadas de carrera, Miniño ha sido directora del Ballet Folclórico Nacional y ha llevado la cultura dominicana a escenarios internacionales en países como Italia, Japón, Alemania, México y China.
Destaca la importancia de la formación académica, la pasión y la disciplina como pilares del éxito artístico.
Su legado familiar continúa a través de sus hijos, el director de la Orquesta Sinfónica Nacional, José Antonio Molina, y la doctora Evangelina Molina, así como en sus nietos y bisnietos, algunos de los cuales ya se forman en danza y música.
Crítica y aspiración para el folclore
Finalmente, Josefina Miniño expresó que el Estado dominicano tiene una deuda pendiente con la integración formal del folclore en el sistema educativo.
"Hasta que el arte, y dentro de él el folclore, no sea una materia casi obligatoria en las escuelas, no voy a estar conforme. Es la deuda pendiente que tienen conmigo", concluye.
