Una nueva postura de Amnistía Internacional estaría relegando a las mujeres a un lugar secundario en la defensa de los derechos humanos, según denuncia un análisis publicado recientemente. La organización, que antes era considerada un pilar en la materia, ahora promueve una agenda que, en la práctica, prioriza los derechos de las personas trans por encima de los derechos basados en el sexo biológico de las mujeres, según el autor del texto.
El informe de Amnistía Internacional, que aborda lo que llama la 'creciente amenaza' del 'movimiento anti derechos en el Reino Unido', incluye en esa categoría a organizaciones feministas que defienden los derechos de las mujeres como una clase sexual diferenciada. De esta forma, el feminismo que busca proteger espacios exclusivos para mujeres sería considerado por Amnistía Internacional como un movimiento contrario a los derechos humanos.
Grupos señalados y el conflicto de derechos
Entre las organizaciones que Amnistía Internacional califica como detractoras de derechos se encuentran Sex Matters, For Women Scotland, el colectivo Murray Blackburn Mackenzie y Beira’s Place, un centro de atención a supervivientes de violación exclusivo para mujeres fundado por J.K. Rowling. Según el análisis, estos grupos son considerados 'críticos con la identidad de género' y sus opiniones sobre los derechos basados en el sexo serían inaceptables para la organización internacional.
El artículo sostiene que Amnistía Internacional reconoce un conflicto de derechos entre las personas trans y las mujeres, y propone una solución que favorece a las primeras. 'Amnistía Internacional afirma claramente que existe un conflicto de derechos entre las personas trans y las mujeres, y propone una solución: que las mujeres se callen y acepten que los autoproclamados derechos de las personas trans son más importantes que sus propios intereses', se lee en el texto.
Antecedentes legales y políticos
El análisis recuerda que el Tribunal Supremo del Reino Unido aclaró que, en relación con la Ley de Igualdad, 'sexo' siempre ha significado 'sexo biológico'. Sin embargo, durante más de un año, importantes sectores del ámbito público habrían actuado como si esta sentencia nunca se hubiera dictado. Se menciona también el caso del Servicio Penitenciario Escocés, que continuó alojando a presos varones en cárceles de mujeres hasta que un tribunal lo declaró ilegal.
El texto critica además la postura de la ex primera ministra escocesa Nicola Sturgeon, quien afirmó que no creía que los derechos de las personas trans y los derechos de las mujeres estuvieran en conflicto. Según el autor, Amnistía Internacional discrepa con Sturgeon al reconocer abiertamente ese conflicto, pero la solución que propone termina perjudicando a las mujeres.
El artículo concluye que Amnistía Internacional se ha transformado en una organización 'inveteradamente hostil hacia las mujeres' y hacia la idea de que las mujeres puedan tener derechos basados en el sexo.
