Alzheimer es responsable de entre el 60% y el 70% de los casos de demencia a nivel global

La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 % y el 70 % de todos los diagnósticos de demencia en el mundo, una condición que, según advierten las autoridades, se perfila como uno de los principales desafíos sanitarios para República Dominicana ante el acelerado envejecimiento de su población. Con motivo del Día Mundial del Cerebro, celebrado cada 22 de julio, el Ministerio de Salud Pública alertó que más de 100,000 dominicanos podrían estar padeciendo algún tipo de demencia, mientras que especialistas señalan que casi la mitad de estos casos podrían evitarse o retrasarse adoptando cambios en el estilo de vida.

El boletín epidemiológico correspondiente a la semana 26 dedica su tema central a la salud cerebral y subraya que las demencias constituyen una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores, con un impacto que crece sobre los sistemas de salud, las familias y los cuidadores. A escala global, se calcula que más de 57 millones de personas viven con demencia y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos. De mantenerse la tendencia actual, la cifra de afectados podría dispararse a 152 millones para el año 2050, impulsada fundamentalmente por el envejecimiento poblacional.

Prevalencia en República Dominicana

En el país, la principal referencia epidemiológica proviene del estudio 10/66 Dementia Research Group, que estimó una prevalencia de demencia del 11.7 % entre las personas de 65 años o más que residen en un área urbana de Santo Domingo. No obstante, el Ministerio de Salud Pública aclaró que esa investigación no representa una estimación nacional y, por lo tanto, sus resultados no deben extrapolarse directamente al conjunto del territorio. Como ejercicio ilustrativo, la institución señaló que esa prevalencia equivaldría a más de 100,000 personas con demencia entre la población dominicana mayor de 65 años.

La cartera sanitaria informó además que el estudio Caribbean American Dementia and Aging Study (Cadas) ofrecerá próximamente las primeras estimaciones nacionales sobre la frecuencia de la demencia y otros indicadores vinculados al envejecimiento cerebral. Esa información servirá para orientar las políticas públicas y la planificación de los servicios de salud en el país.

El corazón también protege al cerebro

En línea con la advertencia de Salud Pública, especialistas de Mayo Clinic destacaron que las mismas decisiones relacionadas con el estilo de vida que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares también reducen el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. “Lo que es bueno para la salud en general también es bueno para el cerebro”, afirmó el neurólogo cognitivo Bryan Woodruff, de Mayo Clinic en Arizona.

El doctor explicó que, además de las placas de beta amiloide y las proteínas tau anómalas características del Alzheimer, muchos pacientes presentan daños en los vasos sanguíneos cerebrales y microinfartos, pequeños accidentes cerebrovasculares que ocurren sin síntomas evidentes y que reducen el aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro. “El cerebro, al igual que cualquier otro órgano del cuerpo, depende del sistema cardiovascular”, señaló.

Woodruff recomendó controlar desde edades tempranas los principales factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el sobrepeso y el tabaquismo. “Cuanto antes se aborden estos factores, mayor será el beneficio para el cerebro”, afirmó. También aconsejó seguir una alimentación cardiosaludable, como la dieta mediterránea, basada en frutas, verduras y alimentos poco procesados; dormir las horas suficientes, ya que el insomnio se ha relacionado con un mayor deterioro cognitivo; mantener una vida social activa; corregir los problemas de audición y visión; evitar el uso prolongado de medicamentos sedantes sin supervisión médica, y realizar ejercicio físico de manera regular.

Según el neurólogo, un amplio estudio encontró que el deterioro cognitivo ocurre hasta dos veces más entre las personas sedentarias. Además del ejercicio físico, recomendó mantener el cerebro activo mediante el aprendizaje de nuevas habilidades y actividades intelectuales, experiencias que fortalecen la denominada reserva cognitiva, una capacidad que ayuda al cerebro a compensar los cambios asociados al envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas. “La reserva cognitiva no significa que uno sea inmune, pero proporciona cierto margen de protección frente a un problema neurodegenerativo”, explicó.

Diagnóstico tardío y prevención

El boletín epidemiológico de Salud Pública advierte que la carga real de la enfermedad podría ser mayor debido al subdiagnóstico. Entre las principales causas figuran la creencia de que la pérdida de memoria forma parte del envejecimiento normal, el desconocimiento sobre los síntomas iniciales, el estigma asociado a la enfermedad y las limitaciones para acceder a una evaluación especializada, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), citada en el documento, indica que en numerosos países de ingresos bajos y medianos una gran proporción de las personas con demencia permanece sin diagnóstico, lo que retrasa el acceso al tratamiento y al apoyo que requieren tanto los pacientes como sus familiares. Salud Pública destaca que la evidencia científica indica que hasta el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante la reducción de factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.

Por Capital RD

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