El analista político Sergio Cedeño plantea que el verdadero desafío no es el fenómeno Alofoke en sí, sino la incapacidad de la clase política tradicional para comprender una sociedad dominicana que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. En un artículo de opinión, Cedeño sostiene que las herramientas intelectuales del siglo XX ya no sirven para interpretar una realidad moldeada por las redes sociales, la economía de la atención y la digitalización de la vida pública.
Cedeño recurre a la célebre frase de Deng Xiaoping —«No importa que el gato sea blanco o negro; lo importante es que cace ratones»— para ilustrar que las sociedades evolucionan más rápido que las doctrinas políticas. Advierte que quienes insisten en analizar el presente con categorías del pasado terminan siendo prisioneros de sus propias convicciones. La pregunta central, según el autor, no debería ser si se está de acuerdo o no con Santiago Matías, Alofoke, sino por qué cuesta tanto aceptar que la sociedad dominicana ya no es la misma de hace veinte años.
El poder de la atención en la era digital
El texto recuerda las teorías de Guy Debord, Marshall McLuhan, Manuel Castells y Zygmunt Bauman para explicar cómo el poder se ha desplazado de las organizaciones jerárquicas hacia las redes de comunicación. Cedeño argumenta que quien logra concentrar la atención termina condicionando la conversación pública y, por tanto, disputando el poder. En ese contexto, Alofoke no creó las redes sociales ni la economía de la atención, pero supo conectar con una parte de la sociedad utilizando un lenguaje que muchos dirigentes políticos aún no dominan.
El analista subraya que los partidos políticos continúan perfeccionando discursos, pero la sociedad cambió la forma de escuchar. Los jóvenes, cuyas identidades son flexibles y cuya información circula por algoritmos, ya no construyen su relación con la política como lo hacían las generaciones anteriores. Según Cedeño, el error no está en los jóvenes, sino en quienes los interpretan desde categorías del siglo pasado.
Una advertencia para los partidos tradicionales
Cedeño cita a Thomas Kuhn para explicar que los grandes cambios de paradigma rara vez son comprendidos por quienes dominaron el paradigma anterior. En política dominicana, eso se traduce en analizar comunidades digitales como si fueran comités de base y medir la influencia digital con criterios diseñados para la televisión. El artículo concluye que la verdadera anormalidad no está en Alofoke, sino en quienes siguen intentando comprender una sociedad del siglo XXI con las herramientas mentales del siglo XX.
El autor cierra con una advertencia: las sociedades nunca esperan a que la política las alcance. Siempre cambian primero, y la política, casi siempre, llega después. Comprender un fenómeno no equivale a validarlo, pero ignorarlo es un lujo que los partidos no pueden permitirse si quieren seguir siendo relevantes en la República Dominicana del siglo XXI.
