Lucas Aguilera y Paula Giménez, junto al resto de la delegación internacional del Convoy Terrestre Global Sumud Maghreb, recuperaron su libertad tras treinta días de secuestro y detención arbitraria en Libia oriental. El regreso a Argentina marcó el cierre de un mes de incertidumbre, movilización y solidaridad internacional, desde el anuncio de la liberación hasta el reencuentro con sus familias y la reafirmación de su compromiso con la causa palestina.
Una liberación impulsada por la solidaridad internacional
La noticia de la liberación de los diez integrantes del convoy fue confirmada el 24 de junio, después de que las seis personas que aún permanecían en Bengasi fueran trasladadas y deportadas, completando la salida de toda la delegación internacional del territorio libio. La recuperación de la libertad fue presentada como una victoria colectiva de las familias, organizaciones sociales, políticas, sindicales, de derechos humanos y humanitarias que sostuvieron el reclamo por su aparición con vida.
El anuncio fue acompañado por un mensaje compartido desde distintos espacios de solidaridad: «La ayuda humanitaria no es delito. Hasta que vuelvan a casa. Hasta el fin del genocidio en Palestina. Hasta que el pueblo palestino y todos los pueblos del mundo puedan vivir en paz, libertad y dignidad.»
Primera escala en Estambul y declaraciones
Tras la decisión de las autoridades libias de expulsar a los integrantes del convoy, Aguilera y Giménez arribaron a Estambul junto a los voluntarios que permanecían en Bengasi. Esta escala representó el primer tramo del regreso a casa y el fin de un período de incertidumbre. Desde allí, realizaron declaraciones públicas y establecieron contacto directo con familiares y organizaciones que apoyaron la campaña por su liberación.
“Fueron días durísimos, pero con solo imaginar que hace mas de ochenta años todos los días los palestinos sufren el asedio del gobierno sionista de Israel… eso nos dió fuerza”, expresó Lucas Aguilera. Destacó además la unión en la diversidad que construyeron “los diez del Maghreb” para tener fortaleza: “Eso es lo que tienen que hacer los pueblos del mundo más allá de los idiomas, las culturas y las religiones. Unirnos contra el imperialismo que hace tanto daño a los pueblos, que nos comen por dentro y nos llevan a un mundo de zombies”.
Conversatorio en Buenos Aires
El 24 de junio se realizó en la sede de la Central de Trabajadoras y Trabajadores Argentinos (CTA-A) el conversatorio “La solidaridad internacional no es delito”, para celebrar la liberación de los diez integrantes del convoy. El encuentro reunió a referentes sindicales, organismos de derechos humanos, miembros de la comunidad palestina y organizaciones que acompañaron la campaña.
María Emilia Trabucco, directora de NODAL, expresó: “Nos dicen que la solidaridad internacional es un delito. Si nos dicen eso, es porque la solidaridad internacional es la salida”. Agradeció también el apoyo de las organizaciones que participaron en el proceso de liberación: “El pueblo palestino es un ejemplo de resistencia en el mundo. Sabemos que sin luchar nada se logra. Paula y Lucas nos enseñaron eso desde adentro y nosotros lo hicimos desde afuera con todo el entramado de solidaridad maravillosa, que es un ejemplo de lo que se puede hacer cuando nos juntamos”.
Participaron de la mesa Hugo Godoy, Secretario General de la CTA-A; Andrés Larisgoitia, Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA-T; Charly Pisoni (H.I.J.O.S); Yésica Leyes, Secretaria de Juventud de la CTA-T y Presidenta del Comité de la Juventud Trabajadora de las Américas; Tilda Rabi, presidenta de la Federación de Asociaciones Argentino-Palestinas; y Abdallah Al-Tibi, palestino residente en Argentina.
El reencuentro en Ezeiza
El viernes 26 de junio, exactamente un mes después del secuestro, Lucas Aguilera y Paula Giménez llegaron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El reencuentro estuvo marcado por la emoción de familiares, compañeros y organizaciones que siguieron de cerca la campaña por su libertad.
Paula Giménez expresó: “Han sido días muy difíciles. Nunca pensamos que por intentar llevar ayuda humanitaria a Palestina, fuéramos a pasar un mes en un pozo negro en el este de Libia. Fueron días muy complicados y mientras estábamos allá lo que nos dio fuerzas para soportar lo que nos tocó vivir fue pensar en la resistencia de los pueblos del mundo y pensar que ellos quieren desmoralizarnos y deshumanizarnos y lo único que consiguen sembrar en nosotros es más humanidad”. Recordó la importancia de seguir luchando por el pueblo palestino: “No son Pili y Lucas, es la resistencia del pueblo palestino”.
Por su parte, Lucas Aguilera señaló: “Creo que durante el secuestro pasé los peores días de mi vida, pero esto – lo charlábamos con los diez compañeros- imagínense que el pueblo palestino lo sufre hace ochenta años, todos los días de su vida. En estos momentos uno abraza al extraño. Nosotros nos abrazamos tanto entre nosotros que nos convertimos en un grupo. Y eso ocurrió también en Argentina. La izquierda se abrazó con el peronismo. Eso fue hermoso y esa es la potencia que tenemos hoy, para sacar al presidente sionista que tenemos”.
La lucha continúa en las calles
El regreso a casa no significó el fin de la lucha política y humanitaria. El 27 de junio, Aguilera y Giménez participaron en una marcha por Palestina en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto de continuos ataques sobre Gaza, Líbano y Cisjordania. La movilización reafirmó el reclamo por el fin del genocidio y el acompañamiento al pueblo palestino.
Durante la jornada, Lucas Aguilera afirmó: “Al sionismo le decimos que vamos a seguir luchando. No le tenemos miedo a que nos sigan reprimiendo y que nos metan presos de nuevo en la calle. Ayer nos metieron presos y hoy estamos en el obelisco luchando en el Obelisco, en Buenos Aires. Fuera sionismo de esas tierras que han ocupado, fuera Israel de Palestina”.
Paula Giménez agregó: «A quienes luchamos por la justicia social y por la dignidad de los pueblos del mundo quieren silenciarnos y sin embargo cada vez nos hacen más humanos y más conscientes de que el amor salva a los pueblos y de que la lucha es el camino de la liberación de los pueblos. Luchar siempre sirve. Luchar es el camino. Es la forma de vida que tenemos que seguir sosteniendo contra el imperialismo, el sionismo y el saqueo salvaje que intentan imponernos».
El regreso de Lucas Aguilera y Paula Giménez no solo marca el fin de una privación arbitraria de la libertad, sino que también demuestra la potencia de una red de solidaridad internacional capaz de sostener una demanda colectiva y afirmar que acompañar una misión humanitaria nunca puede ser un delito. La historia continúa escribiéndose junto a las consignas que atravesaron estos treinta días: “la solidaridad internacional no es delito” y “Viva Palestina libre”.
