El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, lanzó una fuerte advertencia sobre cómo el deseo de algunos gobernantes por quedarse en el mando, modificando la Constitución para lograrlo, pone en jaque la democracia en América Latina. Así lo dejó claro el mandatario durante su participación en el Forum 2000, un encuentro de alto nivel sobre derechos humanos y democracia que se llevó a cabo en Praga, República Checa.
Para el jefe de Estado, el gran problema es cuando un líder se siente indispensable para el sistema político. "Ese es el problema de un líder que piensa que va al gobierno y es el único que puede gobernar, y luego cambia la Constitución para continuar, y continuar, y continuar", sentenció Abinader ante un auditorio compuesto por académicos, defensores de derechos humanos y figuras políticas internacionales.
Contraste de modelos en la región
Durante su intervención, el presidente dominicano utilizó la situación de Nicaragua y Cuba como un ejemplo de las dificultades institucionales que enfrentan esos países, contrastándolas con los avances que ha logrado la República Dominicana en materia democrática. Aunque no entró en detalles sobre reformas específicas, dejó claro que la concentración de poder y las reelecciones constantes son amenazas reales para el futuro de la región.
Por el contrario, Abinader reconoció a Uruguay y Chile como ejemplos positivos, destacando que sus instituciones son lo suficientemente fuertes para garantizar la alternancia en el poder y mantener controles efectivos sobre quienes gobiernan. "Y esa es la historia que se repite en cada país", comentó al referirse a la tendencia de modificar las reglas del juego para extender mandatos.
El camino hacia una democracia que resuelva problemas
Abinader también dejó un mensaje claro sobre la utilidad de la democracia: para que el sistema funcione y la gente confíe en él, debe servir para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Según el mandatario, no basta con tener elecciones, se necesita una gestión que dé respuestas reales a los problemas económicos y sociales.
"Debemos estar ética y moralmente obligados a practicar una democracia resolutiva, que resuelva problemas, cree nuevas oportunidades y amplíe los límites de la libertad en el más amplio sentido de todos nuestros conciudadanos"
Finalmente, el presidente hizo un llamado a la firmeza, la integridad y la renovación de las instituciones para enfrentar un mundo que, según sus palabras, "será profundamente distinto al que conocemos hoy".
Presencia de líderes internacionales
El foro en Praga contó con la asistencia de personalidades de la talla del expresidente colombiano Álvaro Uribe, el exsecretario general de la OEA, Luis Almagro, y el reconocido escritor Yuval Noah Harari, entre otros líderes mundiales que se reunieron para debatir los retos de las libertades públicas en la actualidad.
