Desafíos económicos para el Banco Central por vencimiento de certificados y presión de tasas

La política monetaria de la República Dominicana atraviesa un periodo de alta complejidad debido a la combinación de factores externos e internos que ponen a prueba la estabilidad financiera del país. Entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, el Banco Central debe gestionar el vencimiento de certificados por un monto de RD$400,000 millones, un proceso que requiere atención inmediata para evitar repercusiones en la inflación y el valor del peso dominicano.

Este escenario se ve agravado por la exigencia de los inversionistas, quienes demandan rendimientos más altos en los títulos locales. En subastas recientes de octubre de 2026, la institución financiera rechazó una parte considerable de las ofertas porque los rendimientos solicitados por el mercado superaban lo aceptado por el Banco Central, situándose entre 82 y 108 puntos básicos por encima de lo estipulado.

Presión inflacionaria y contexto internacional

En el ámbito de los precios, la inflación interanual mostró un ligero descenso, pasando de 5.13% en agosto a 5.12% en septiembre, aunque se mantiene por encima del rango meta establecido entre el 3.0% y el 5.0%. El incremento de los precios se ha visto impulsado principalmente por el costo de los combustibles, los alimentos y la educación, factores que siguen condicionando la economía nacional.

A nivel global, el endurecimiento de las condiciones financieras en Estados Unidos, con la Reserva Federal elevando sus tasas de interés, ha generado un efecto de presión sobre los mercados. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense han alcanzado niveles no vistos en años, lo que influye en la percepción de riesgo y en la demanda de activos en la región.

Riesgos para el tipo de cambio y la liquidez

La estabilidad de la moneda nacional también enfrenta retos significativos. Tras un periodo de apreciación, el peso dominicano registró una depreciación del 4.0% entre septiembre y octubre de 2026. Este movimiento responde a una mayor factura petrolera y a la abundancia de liquidez interna, lo que dificulta un control estricto sobre la volatilidad cambiaria.

El principal objetivo de la gestión monetaria actual es lograr un ajuste ordenado del peso sin afectar el crecimiento económico. Para ello, el Banco Central dispone de herramientas para manejar la liquidez y las condiciones monetarias, buscando mitigar los riesgos que provienen de la baja renovación de vencimientos y la menor compensación por riesgo en los bonos locales.

Por Capital RD

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