Las organizaciones políticas dominicanas han decidido ignorar los resultados de una investigación exhaustiva sobre el fenómeno de la abstención electoral en la República Dominicana. El estudio, realizado por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL) a petición de la Junta Central Electoral, revela que el alejamiento de los votantes no es por apatía, sino por una "decisión política consciente y cargada de contenido", debido a que el sistema es percibido como ineficaz o dominado por intereses privados.
La investigación, que tomó un año y tres meses de trabajo, señala que factores como la desconfianza, el rechazo al clientelismo y la carencia de propuestas reales son los motores que impulsan a la ciudadanía a no acudir a las urnas. A pesar de la importancia de estos hallazgos, parece no haber un interés real de los dirigentes partidarios por analizar la documentación o llevar estos datos a sus bases para generar cambios estructurales.
Factores que erosionan la confianza ciudadana
El informe de CAPEL desmantela la narrativa política que intenta culpar de la baja participación a una supuesta falta de interés de la población. Por el contrario, los datos muestran una crisis de legitimidad profunda: un 38% de la población en el territorio nacional percibe a los políticos como corruptos, mientras que un 20% siente que estos defraudan a la gente. Estas cifras se mantienen en niveles similares entre los dominicanos que residen en el extranjero.
Otro punto crítico es el rechazo al clientelismo, una práctica que el estudio identifica como uno de los elementos que más daña la legitimidad de la política en el país. Según las estadísticas, el 74.4% de los votantes locales y el 68.1% de los dominicanos en el exterior manifiestan su desagrado hacia estas dinámicas.
Respuesta institucional y panorama político
Mientras los partidos optan por mantener sus estrategias de campaña tradicionales y labores clientelares, la Junta Central Electoral ha tomado medidas para cumplir con su rol, creando una subcomisión encargada de abordar los aspectos logísticos y funcionales derivados de la problemática.
La falta de atención a este estudio pone en riesgo la estabilidad del sistema de partidos, especialmente ante el posible surgimiento de figuras externas que podrían aprovechar el descontento social.
